Señor director:
El hombre es parte de la naturaleza y encuentra felicidad y salud en el cumplimientos de las leyes naturales. El alejamiento de ellas lo han llevado a la desdicha y a la enfermedad. Precisamente, las leyes naturales que el hombre debe respetar son las de respirar aire puro, ingerir alimentos naturales, vivir en contacto con el sol, el agua, el aire. Tener pensamientos alegres, armónicos y constructivos. Vencer los vicios y las bajas pasiones y sobre todo, cumplir con el precepto de Jesús, es decir, amarnos los unos a los otros. Amar a Dios sobre todas las cosas, alcanzando así el ideal de la naturaleza humana en sus tres aspectos: físico, intelectual y espiritual o sea: Salud, sabiduría y santidad.
Los puntos fundamentales sobre los que se afirma la medicina naturista son, en primer lugar, que la salud es algo grande y hermoso, que no incluye sólo el cuerpo, sino también la salud de la mente y del espíritu.
Además, la medicina naturista considera a la enfermedad como el esfuerzo que realiza la naturaleza para que el hombre recupere la salud perdida, y un serio llamado de atención para que abandone su modo incorrecto de vivir.
Por su parte, los síntomas de la enfermedad, son las manifestaciones de esa lucha que realiza el organismo para sanar. Esos síntomas, por ejemplo, la fiebre, no deben ser suprimidos, sino controlados para alcanzar la curación.
Lo importante es buscar la causa del estado morboso para eliminarla y restablecer, de ese modo, la salud.
Considera la medicina naturista que el origen de la enfermedad está en nuestro modo antinatural de vida: alcohol, tabaco, sedentarismo, alimentos tóxicos, la falta de contacto con el sol, el aire puro, agua, tierra, un espíritu perturbado, pensamientos malsanos, etc.
Es posible alcanzar la curación gracias a la fuerza natural que cada uno lleva dentro de sí y obra en su interior.
