Luego de la revuelta del jueves en el Penal de Chimbas, que culminó con la muerte del preso Sergio Luna, el director, Oscar Ghilardi, habló del incidente con DIARIO DE CUYO. Reconoció su equivocación en dar a conocer un nombre erróneo de la víctima y aseguró que habrá sanciones para el personal si se verifica que utilizaron las pistolas 9mm para reprimir el conflicto, ya que destacó que los guardias no pueden cometer ese tipo de errores.

– ¿Por qué se produce la confusión con el nombre de la persona fallecida?

– Es total responsabilidad mía, porque el interno sale con heridas del pabellón hacia el hospital, no sale con un DNI. Nos enteramos del nombre porque los otros internos dijeron es tal y tal (Jorge Zárate) y así se asentó en el libro de guardia. Cuando fallece, teníamos afuera 300 familiares de internos ávidos de información. Entendí que era prudente decir el nombre, porque necesitaba que la gente estuviera tranquila. Luego, a las 22.30 de la noche, cuando contamos los internos, aparece esa persona (por Zárate), es decir, el fallecido era otro interno (Sergio Luna). Tuve la premura de ir y pedirle personalmente disculpas a la familia. Fue un error, me duele mucho y me da mucha pena haberme equivocado. Por suerte la familia entendió.

– También se dijo que falleció de un puntazo…

– Porque el orificio de ingreso era pequeño y no tenía salida, entonces no se pudo definir que fuera un proyectil si no había orificio de salida… y el proyectil estaba alojado en el cuerpo.

– ¿Cómo explica este nuevo error?

– Es un error material, fruto de la inexperiencia, también. Lo que sí me preocupó fue la familia de la persona que se dio el nombre en el principio. Luego de que se aclarara la confusión, apareció que hay posibilidades de que la culpa sea de un penitenciario, lo cual se está investigando. Ese es un problema que hay que dirimir y solucionarlo. Que haya habido ese tipo de error, ese tipo de inoperancia… se están haciendo los estudios de rigor.

– Los penitenciarios no pueden intervenir en un conflicto con armas de fuego.

– Es así. No podemos permitir que si ha habido disparos de arma de fuego, sean del Servicio Penitenciario. Se va a investigar acá y en la Justicia. Al que le corresponda una sanción, no le quepa duda que vamos a darle el castigo que se merezca, porque hay que entender que estamos a disposición de la comunidad. La gente de seguridad no se puede dar el lujo de tener ese tipo de errores.

– ¿El Penal ya está haciendo un sumario administrativo?

– Sí, se están estableciendo responsabilidades. Por el hecho de actuar en un operativo, si ha habido disparos de arma de fuego, van a ser sancionados. Si un guardia mató al interno, es un acto de inoperancia. Además, es absolutamente irregular desde el punto de vista técnico en seguridad, porque para eso existen las escopetas anti tumulto, que tienen balas de goma, que todo el personal posee.

– Si no fue un guardia, fue un preso el que disparó, ¿descarta esa hipótesis?

– No estamos en condiciones de descartar nada, lo que sí estoy en condiciones de decir es que dentro del Servicio Penitenciario no se ha encontrado un arma ajena a las oficiales, ya que hemos hecho una requisa exhaustiva.

– Entonces todo indica que fue un penitenciario.

– Eso lo dirá la Justicia.

– ¿Esta situación lo evalúa como un error de su conducción? ¿Qué consecuencias políticas le puede aparejar?

– A lo que mayor importancia le doy es al hecho de que una gestión de la calidad de este Gobierno pueda verse entorpecida por la irresponsabilidad de alguien que no tenía que operar el arma de ese modo. A nivel político, creo que no va a tener consecuencias, porque es responsabilidad de esa persona. ¿Qué posibilidad hay que el director del Penal, el ministro de Gobierno o el Gobernador esté al lado de cada gatillo que se vaya a disparar? Ninguna. La muerte es responsabilidad del profesional que disparó. Son personas que llevan varios años trabajando en el Penal. Además, el Gobierno ha hecho una fuerte inversión en el área de capacitación.