En recordación del Día Internacional de la Mujer, a celebrarse el próximo sábado 8 del corriente, considero oportuno hacer referencia a la obra dramática de Federico García Lorca, "’La casa de Bernarda Alba”, que muestra el sometimiento de la mujer en el siglo XX.
Esta magistral obra fue representada durante 2013 en Buenos Aires y aplaudida por numeroso público en la reciente temporada veraniega en Mar del Plata.
García Lorca, español (1899-1936), fue poeta y dramaturgo. Escribió obras para teatro como "’La zapatera prodigiosa”, "’Bodas de sangre”, "’Yerma”, "’Doña Rosita la soltera” y "’La casa de Bernarda Alba”, entre otras.
Dejó un teatro culto y poético, con un enfoque popular y social. Pensó un teatro para entretener y educar. En "’La casa de Bernarda Alba”, García Lorca realizó una crítica social hacia un sistema de represión e hipocresía en la España de principios del siglo XX. Pintó la condición en que vivía la mujer en la sociedad española en la Andalucía de la época, con una moral tradicional.
En la obra, en la que los personajes son solamente mujeres, el autor granadino mostró "’La casa de Bernarda Alba” como una prisión, un lugar de luto, de silencio, de reclusión.
Bernarda Alba se encarga de mantener a sus 5 hijas controladas y alejadas de los hombres del pueblo. Son 5 hijas bordando ajuares que nunca usarán, bajo el dominio de esa madre que no admite réplicas y sólo se preocupa del que dirán. Obsesionada por la honra de sus hijas, después del fallecimiento de su marido las somete a 8 años de luto, reprimiendo sus impulsos vitales. En la carga de represión que pesa sobre cada una de sus hijas, en un clima de incomprensión, el parecer sustituye al ser. La casa es un lugar de ocultamiento, poniendo barreras a las ganas de vivir de las jóvenes. Las criadas y la anciana madre trastornada de Bernarda, le advierten inútilmente sobre los sentimientos de sus hijas.
Los nombres de las hijas Angustias, Martirio tienen simbolismo y el apellido Alba indica castidad. Se distingue el concepto de autoritarismo representado por la madre y la idea de libertad en la figura de la hija menor con la decisión de elegir su propio destino. Hay una dicotomía entre lo que quiere el individuo y lo que impone la sociedad.
En esa casa habitada sólo por mujeres, con un clima claustrofóbico el autor planteó el enfrentamiento entre el yo liberador y la sociedad represora, encarnada por esa madre dominante que mantiene bajo su control a sus hijas deseosas de libertad y de amor. Las jóvenes quieren amar y ser amadas. Hay un ambiente de angustia, de rebeldía, de celos y envidias y dos hijas enamoradas del mismo hombre.
La obra de tres actos, finaliza con la tragedia, con el suicidio de la hija menor, Adela, que prefiere morir a vivir sin el hombre que ama.
Es un drama realista que muestra a una sociedad llena de incomprensión por los sentimientos y derechos de la mujer.
García Lorca denunció la marginación de la mujer en aquella época, la sumisión a normas sociales convencionales.
La casa de Bernarda Alba presenta la realidad de la sociedad represiva y opresiva en la Andalucía de inicios del siglo XX.
(*) Profesora de Letras.
