Este año habrá que cuidar el agua. No hay que dejar de regar cuando toque, dado que la escasez del recurso seguirá siendo grave.

Según los pronósticos, las actividades humanas y productivas de la campaña agrícola 2010/2011 consumieron el agua disponible en gran parte del área agrícola, dejando una situación final en la que predominará el déficit hídrico, complicando el inicio de la campaña 2011/2012.

El dique de Ullum está vacío y Caracoles viene en descenso, lo que obligaría en el corto plazo a barajar y dar de nuevo, seguramente cuando los problemas gremiales con el personal de Hidráulica y las elecciones hayan cesado.

Ya es un hecho la posibilidad de que la campaña agrícola 2011/2012 observe los efectos de un segundo episodio consecutivo de “La Niña”. Por esto sería importante y conveniente prever las medidas necesarias para mitigar los efectos de esta contingencia.

El arreglo de los pozos, sugerido por Suplemento Verde, llegará tarde y habrá que estar atentos al cambio climático global y las próximas campañas.

Fenómeno

A principios de septiembre un cable de Agencia Reuters alertaba sobre una probabilidad de un 50 por ciento de que se produzca este año un fenómeno débil de La Niña, asociado con inundaciones en partes de la región Asia-Pacífico y sequías en el Cuerno de África, dijo el jueves pasado la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La noticia fue confirmada ya por los climatólogos locales y según se supo, una situación cercana a La Niña se ha desarrollado en semanas recientes en la zona tropical del Océano Pacífico, donde las temperaturas de la superficie del mar se han enfriado ligeramente, pero existe la misma probabilidad de que regresen las condiciones “neutrales”, dijo la agencia de Naciones Unidas.

“Si efectivamente ocurre un evento de La Niña, los indicios actuales marcan que sería considerablemente más débil que el episodio moderado a fuerte de 2010-2011, que terminó en mayo del 2011”, dijo la OMM en un comunicado.

Pero virtualmente no existe ninguna perspectiva de ocurrencia de El Niño este año, el fenómeno climático opuesto, que calienta el Océano Pacífico, agregó.