Totalmente opuestas. Así se vieron anoche las cabeceras del estadio Del Bicentenario. Una llena, la otra prácticamente sin nada. Todo fue de River, y muy poco de Quilmes. Esa fue la postal en las populares, aunque en ninguna faltó el aliento, que por momentos decayó, pero cuando retornó se hizo sentir.
En la popular Norte, donde se ubicaron los hinchas Millonarios, los 8.000 lugares estuvieron ocupados. Del otro lado, apenas 100 cervezeros.
El mejor momento en la tribuna de River cayó a los 26 minutos del primer tiempo, cuando David Trezeguet anotó el primer gol de la noche, en el peor pasaje de su equipo y ello lo marcó el tibio aliento anterior a ese festejo del franco-argentino. River reaccionaba y sus fanáticos también. Todo fue de la mano, para una popular que costó 50 pesos y que estuvo llena de sanjuaninos mezclados entre los “Borrachos del Tablón”. Esa fue la diferencia numérica con el equipo de Omar De Felippe, que debutó en la Copa Argentina y quedó eliminado en su segundo partido al frente del equipo tras la salida de Ricardo Caruso Lombardi.
Del otro lado. En la cabecera Sur, el centenar de hinchas de Quilmes, les retrucó cuando los de enfrente se llamaron al silencio por el pobre primer parcial que desarrolló el conjunto del “Pelado” Almeyda.
Panorama de la primera mitad, que en el complemento cambió notablemente porque River ya ganaba, mejoró su andar y producción y siempre estuvo cerca de anotar el segundo. Incluso mucho antes que Daniel Villalba metiera el derechazo cruzado para dejar sin reacción a Silvio Dulcich. Por eso el canto fue constante, fiel al estilo de River, que se marcó según lo que plasmó en cancha su equipo.
Si marcó diferencia con los trapos, porque sus banderas decoraron toda la vuelta de la cancha, salvo la cabecera Sur, para ponerle el color y al final el calor de un equipo Millonario que paso de fase en San Juan.
