Tal vez una puñalada habría provocado un dolor semejante. No lo sabía. Sólo lo sentía. Así llegó a ese ambiente extraño, tapizado de azulejos que, detrás de la pintura blanca, se adivinaba su color verde original. En la camilla, rodeado de chaquetillas de médicos y enfermeras, escuchó la discusión y los gritos. Había estallado el escándalo del video en que profesionales de la salud se burlaban de un paciente dentro del quirófano del Hospital Marcial Quiroga. Ese día se habían divulgado las imágenes grabadas el año pasado.
Posiblemente la presencia del hombre -su carácter de testigo ocasional- inhibió la conversación. Al día siguiente, el asunto ya estaba impreso en las páginas de los diarios de todo el país y el corto casero había ganado sus segundos en la pantalla de televisión. El morbo en torno a la botellita de gaseosa rindió con buenos niveles de audiencia y lectores.
Era peritonitis. Es decir, el problema de salud que tenía el paciente dolorido que escuchó la discusión el día del escándalo, era grave. No lo pasó bien, en absoluto. En primer lugar, por el sólo efecto de su enfermedad. En segundo lugar, porque no todo está bien en el nosocomio en cuestión.
La cama que le tocó durante su internación estaba rota. La manija daba vueltas para elevar sólo uno de los ángulos del colchón, dejando al enfermo en posición de contorsionista. Por cierto, nada recomendable para quien tiene puntos de sutura recién colocados.
Su esposa, con ingenio, utilizó el bolso que había llevado a la internación: lo acomodó detrás de la almohada y así consiguió improvisar un respaldo sobre la horizontalidad pétrea del colchón. Así transcurrieron las comidas en la cama durante la recuperación. Sin embargo, no todo estaba dicho, porque las primeras bajas temperaturas complicaron al hombre que llegó al hospital el día del escándalo. Un germen le provocó una afección respiratoria.
La decisión de los médicos fue suspenderle los antibióticos de la herida abdominal para atacar su nuevo problema con otras drogas. Cuando pudo sobreponerse al estado gripal, ya se había complicado el corte inferior, con una infección.
Pese a todos los contratiempos, pudo recuperarse. O está pudiendo. Su caso, claro está, no llegó a mediatizarse por tratarse de una historia común. Lamentablemente, una sucesión de contratiempos demasiado habitual.
