Un jugador todo-terreno. Esos que siempre están, que siempre cumplen. Que juega donde lo pongan y que nunca mezquina nada. Cartas de presentación del santafesino Nahuel Ezequiel Olivari, 24 años cumplidos el pasado 30 de abril, que este reciente 3 de octubre entró en la historia de Atlético Unión al convertir los tres tantos de la victoria sanjuanina ante Sportivo Patria de Formosa, por la fecha 10 de la Fase Reválida del Torneo Federal A. Este andar dulce de Olivari, que se convirtió en "El personaje del finde’ para DIARIO DE CUYO, había empezado en la fecha anterior cuando marcó su primer gol de la temporada en la goleada ante Textil Mandiyú de Corrientes. Es que antes, entre lesiones y algunas suspensiones, Nahuel no había podido lograr esa continuidad que tanto influye y aporta positivamente en cualquier futbolista. El sábado sus gritos sirvieron para que el Azul ganara en condición de visitante nada menos que luego de cinco meses.
La historia de Olivari se remite a dos clubes en el tramo profesional. Debutó en Sportivo Belgrano de San Francisco, club cordobés en la frontera con Santa Fe, llegó a jugar Copa Argentina con el Expreso Verde que hoy está en la B Nacional y después, con Víctor Hugo Cabello como técnico de Unión se cruzaron los caminos para no separarse más. Llegó a San Juan, se instaló con esa humildad que lo ha hecho uno de los más callados del actual plantel y empezó a ganarse su lugar. Con el ingreso de Marcelo Laciar como entrenador fue clave y uno de los pilares de la enorme campaña del Azul que lo llevó a la finalísima en junio de 2014 ante Atlético Paraná. Se quedaron con las ganas pero Olivari sabía que su ciclo en Unión no había terminado y fue quien personalmente insistió para seguir. Jugó el Torneo de Transición y se quedó con la sangre en el ojo después de que Gimnasia de Mendoza los eliminara por penales. Se terminaba el ciclo con ese dolor pero Olivari tenía decidido que San Juan sería su lugar para residir. Personalmente se ocupó de destrabar su desvinculación de Sportivo Belgrano de San Francisco que tenía sus derechos y eso le costó perderse la pretemporada en gran parte y sufrir desde afuera con el comienzo en falso del Azul que llevó a la salida del cuerpo técnico que encabezaba Laciar. Llegó Antuña y Olivari empezó a responder a la continuidad con la regularidad acostumbrada. Siendo volante derecho por naturaleza, se adaptó a jugar de marcador lateral y aportó siempre. Contra los correntinos a los 10 minutos del primer tiempo empezó a sentenciar la goleada con ese cabezazo que significaba su primer gol en esta temporada. Después, entonado, con toda la fe, fue a Formosa y se encargó de los tres goles de Unión en la trascendental victoria en Patria. Como para demostrar que cuando tiene que estar, siempre está. Y esta vez, con goles nada menos.
