¡Bien! ¡Gracias!’, se escuchó en la última fila de asientos de la sala de juicio, donde todo era lágrimas. Eran las exclamaciones de Sandra Rojas y su hija Yésica Olivares, que quebraban la lectura del fallo justo cuando se escuchaba el nombre de Miguel Angel Palma y la decisión del tribunal de la Sala I de la Cámara Penal de condenarlo a reclusión perpetua, igual que a su examante Rosa Videla y a la cuñada de esta última, Noelia Corvalán, por el homicidio triplemente agravado de la esposa de Palma, Cristina Olivares, el 7 de julio de 2012 en Pocito. Después la descarga fue con mayor bronca: ‘Ahora te vas a podrir en la cárcel asesino, no ves más a los niños’, gritó Yésica a su excuñado Palma. Y siguió: ‘y vos, mi hermana no ve más a sus hijos vos sí, hija de p…’, le apuntó a Corvalán, pero esta sí respondió: ‘¡Qué te pasa cul….’.
‘Estamos conformes, es lo que esperábamos’, dijo a su vez y ya fuera de la sala de debate, Antonio Olivares, el padre de la víctima.
El duro castigo impuesto por los jueces Juan Carlos Caballero Vidal (h), Raúl José Iglesias y Silvia Peña Sansó, por el sonado crimen pasional de Cristina (Rosa le dio al menos 160 cuchillazos cuando tenía las manos atadas hacia atrás) tiene un antecedente similar, pero hace 22 años, con un comerciante, también en Pocito (Ver Antecedentes).
El veredicto se produjo luego de la sorpresiva ‘reapertura del debate’, el jueves, para saber si Rosa y su cuñada eran o no imputables. Ese punto fue dilucidado ayer por el psiquiatra Héctor Del Giúdice, quien declaró que ambas no padecen enfermedad mental, comprenden que mataron y pueden actuar libre y voluntariamente. De todos modos, la defensa cuestionó el informe.
Ayer, los jueces no sólo resolvieron condenar a los tres acusados de emboscar y matar a esa joven de 26 años, madre de dos chicos, que esa noche salió con la idea de ir a traer a su marido para que se encargue de sus hijos mientras ella cuidaba un enfermo.
Los jueces también rechazaron declarar inconstitucional la reclusión perpetua y dejar en suspenso la ejecución de la condena para que Rosa Videla y su futuro hijo no estén en la cárcel y sí en otro lugar destinado por el Estado, como pidió el defensor oficial Carlos Reiloba.
Entendieron que los acusados no deben pagar indemnización alguna por el daño causado, como lo había pedido el abogado de la familia de la víctima, Jorge Aguiar.
Y ordenaron dos investigaciones. Por un lado a Antonio Videla por el delito de falso testimonio, porque negó haber lavado la camioneta de su hermana donde mataron a Cristina. Y dieron luz verde a un punto más esperado por los Olivares: investigar a Miguel Palma padre, por su presunta vinculación con el hecho.
El fallo de ayer, aún no está firme.
