Las peleas, modernas, entre Venezuela y Colombia, no dejan de ser un capítulo más de la gran "novela" de conflictos bilaterales a lo largo de la historia y que hoy nuevamente los tiene de protagonistas con un nuevo drama.
Estas peleas siempre se vincularon con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Por el mismo motivo, el ex presidente de Colombia Alvaro Uribe abrió paso a la actual crisis, la peor en más de dos décadas, al denunciar el 22 de julio pasado ante la OEA que unos 1.500 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se refugian en territorio venezolano bajo la "protección" del Gobierno. Chávez rechazó de inmediato las acusaciones y rompió relaciones con el país cafetalero.
En el año 2002 el presidente Chávez ya se había opuesto a que la Unión Europea incluyera a las FARC en su lista de organizaciones terroristas. Lo que empezó a sacar a luz una marcada diferencia entre vecinos que se volvió a encender en marzo de 2003 cuando el presidente colombiano aseguró que las FARC tenían presencia en Venezuela. Un mes después Uribe advirtió que estaría dispuesto a buscar a los terroristas en "Venezuela o cualquier otro lugar donde se refugien", tras un ataque de las FARC en la frontera.
Sin embargo, esto fue sólo el comienzo de los sucesivos capítulos de desencuentros, ya que un gran crisis diplomática llegaría a principios de 2005. Ese año, Chávez calificó como secuestro y violación a la soberanía de su país la captura del vocero internacional de FARC en Caracas.
Ese año calmaron las aguas y los presidentes firmaron el acuerdo para la construcción de un gasoducto. En ese momento, Chávez le confirmó a Uribe que "estaremos siempre con la mano abierta hacia Colombia. Pase lo que pase, estaremos siempre, estamos incluso condenados a ser hermanos". Pero la paz duró un suspiro.
Chávez-Uribe volverían a estar frente a frente sacándose chispas en 2006 cuando el gobierno colombiano fue acusado de querer asesinar al presidente venezolano, según la revelación de un ex paramilitar colombiano ante autoridades de Caracas. Esta denuncia nunca llegó a comprobarse. Pero desde Venezuela empezaron a tomar medidas, dando lugar al primer cierre de embajadas y fronteras, lo que, como en todos los capítulos, tuvo su reconciliación y vuelta a la distancia. Estos cierres se repitieron en 3 ocasiones, contando la actual pelea. Y siempre con los mismos protagonistas. La pelea Uribe-Chávez ya se había convertido casi en una disputa personal.
Pero la guerrilla colombiana no fue el único actor de esta "novela": EEUU, fue un protagonista clave para profundizar las diferencias ya que Washington contaba con bases militares en territorio colombiano a cambio de asistencia financiera para combatir el narcotráfico. Esta unión entre la Casa Blanca y Bogotá se fortaleció a mediados de 2009 cuando Uribe aceptó la utilización de al menos siete bases colombianas por parte de los militares estadounidenses, hecho que generó un airado reclamó de la mayoría de los países de la región, excepto Perú. Uribe defendió su plan argumentando que era un acuerdo para darle pelea al terrorismo, cuando sus vecinos denunciaban una "injerencia armada’ de EEUU en la región y manifestaban su recelo.
El acuerdo fue calificado por Chávez, enemigo acérrimo de EEUU, como una "amenaza" a la "revolución" bolivariana y socialista que dirige. Otros actores fueron los mediadores, que aparecían durante cada pelea buscando la reconciliación. Uno de los interventores más grandes fue la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), quien logró, en varias ocasiones, resultados positivos. Los presidentes más ligados a mediar fueron el ex presidente argentino Néstor Kirchner y el actual mandatario brasileño Luis Inacio Lula da Silva. También, en febrero de 2010 se creó el "Grupo de amigos", presidido por el mandatario dominicano Leonel Fernandez, con el fin de terminar definitivamente con estas diferencias. Pero la creación del grupo sólo trajo paz por unos meses porque nuevamente en julio pasado se cerraron las fronteras y las embajadas.
En este nuevo conflicto aparecen nuevos actores, los ciudadanos que en las últimas horas formaron una cadena humana de varios kilómetros, en Caracas, para pedir por la paz la unión nacional.
La posta la tiene ahora el nuevo protagonista que podría ser decisivo para avanzar hacia un acuerdo definitivo. Se trata del nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que el sábado, al asumir, puso como prioridad de su gestión "restablecer las relaciones bilaterales con Ecuador y Venezuela".
Fuente: Agencia Reuters
