Estados Unidos.- Jackie Brucia, una mujer de 61 años de edad, se transformó en la peor jefa del mundo. El motivo: despidió a una subordinada llamada Debbie Stevens, de 47 años, por faltar al trabajo. Parece una medida discutible, pero razonable. Sin embargo, el motivo del ausentismo no era ninguna enfermedad inventada ni porque fuera una caradura: no iba a trabajar porque se estaba recuperando de una operación a la que se sometió para donar un riñón a su propia jefa.
Stevens, que además es madre de dos niños, le donó su órgano en 2012 cuando ambas trabajaban en la misma empresa, Atlantic Automotive Group, situada en Long Island (Nueva York). Por aquel entonces la salud de Brucia era de lo más precaria y necesitaba un donante para poder seguir con vida.
A pesar de lo grave de su situación, no encontró a nadie, hasta que Stevens se ofreció a ayudarla. Como consecuencia, la mujer pasó por quirófano para quitarse el riñón. Y a partir de ahí empezó un calvario para ella. Tan sólo tres días después de la intervención, Brucia la llamó para solicitarle que se reincorporara de manera inmediata. De nuevo en su puesto de trabajo, la jefa empezó a gritarle y criticarla por cualquier mínimo fallo.
“Me dijo que los demás iban a pensar que iba a tener un trato preferencial por haberle donado un órgano, y que eso no podía ser”, confesó Stevens en una entrevista concedida al Daily Mail.
Aquejada de tremendos dolores y de problemas estomacales, Stevens empezó a faltar al trabajo. Su jefa, como medida de represalia, la envió a trabajar a una oficina situada a 75 kilómetros de su casa. Hasta que finalmente fue despedida.
Ahora Stevens ha presentado una demanda legal contra su jefa ante la Comisión de Derechos Humanos de Nueva York. No sólo pide que le den una compensación económica por el trato recibido, sino que va más allá y solicita que su jefa devuelva el riñón que le fue transplantado.
Stevens está desempleada y tiene que hacer frente a un costoso tratamiento al que debe someterse por tener un solo riñón, además de encontrarse en tratamiento psiquiátrico por todo el estrés sufrido. Los abogados de la mujer esperan que el caso no llegue a los tribunales y que se solucione con un generoso acuerdo previo. ¿Incluirá la devolución del riñón?
