Cuando el parlamento apruebe su designación, Mercedes Marcó del Pont (50 años) se convertirá en la primera mujer en presidir el Banco Central (BCRA). Autodefinida como “una vieja desarrollista´, cuenta con una trayectoria política y profesional nacida de inconfundibles lazos familiares: es nieta de Rogelio Frigerio, mentor junto a Arturo Frondizi del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), en cuyas filas militó desde fines de la década del ´70.

Ser sobrina nieta del “tapir” implica necesariamente parentescos con otros economistas, como Octavio Frigerio (a quien sucedió en la conducción de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo, FIDE) y Rogelio Frigerio nieto, ambos a su vez funcionarios durante la Presidencia de Carlos Menem, y Mario Frigerio, quien secundó a Fernando de la Rúa en la Jefatura de Gobierno de Buenos Aires.

Marcó del Pont disintió desde un principio con los lineamientos económicos del menemismo, a los que se dedicó más de una crítica. No fue la única marca que la diferenció de otros economistas en boga. Lejos de los centros de estudios tradicionales, su especialización fue en Crecimiento Económico en la Universidad de Yale.

Sin referentes políticos con la agonía del MID, el inicio del siglo XXI la encontró junto a otros colegas en las filas del Grupo Fénix, plataforma de lanzamiento a su posterior incorporación al kirchnerismo, primero como diputada nacional y luego como presidenta del Banco de la Nación Argentina.