Hace cinco años el boxeo entró en su vida casi de casualidad. Conoció a Mario Cabello, por entonces ex púgil profesional e incipiente entrenador y comenzó a acompañarlo como asistente en la preparación física de los entusiastas alumnos que tenía el ex campeón argentino interino de los supergallos. Era una avanzada estudiante del profesorado de Educación Física y lo suyo era aportarle tareas de oxigenación a quienes acudían al Sporting Estrella para sacarse el stress cotidiano realizando el completo y exigente entrenamiento pugilístico.
En esos tiempos, María Cecilia Román, nacida el 21 de enero de 1983, jugaba al vóleibol en Obras Sanitarias. En su vida nunca se le había cruzado por la mente realizar algún deporte de contacto. Hasta que se dio cuenta que le gustaba eso de saltar la soga, hacer sombra, pegarle a la bolsa y tratar de mantener un ritmo constante golpeando la pera y le pidió a Cabello que la entrenara.
Mientras aprendía los primeros palotes -al decir de los antiguos redactores de boxeo latinos- "en el duro oficio de fistiana", nació el amor entre ambos. Hoy, aparte de ser técnico y dirigida, son padres de Lucas, que tiene tres años.
Subió por primera vez a un ring a combatir como amateur, el 14 de noviembre de 2008, una noche que llovió intensamente y de manera irracional los dirigentes dejaron seguir una velada en la que Daniel "El Combo" Montenegro noqueó en un round a Luis Rojas, en combate realizado dentro del gimnasio del Mocoroa.
Antes de esa fecha, Cecilia debió convencer a su madre, Luisa, que practicar el boxeo no era peligroso. "Cuando empecé a llegar con la cara limpia y sin heridas, empezó a aceptarlo", cuenta. Desde entonces, ha combatido en 22 oportunidades dentro del campo aficionado.
A escasas horas de su debut como rentada, que por esas cosas del boxeo -no se consiguió rival para Oscar Fabián Orozco- la tendrá como protagonista de la pelea de fondo, Cecilia dice que el tiempo le juega en contra. "Ya tengo 28 años y en el boxeo femenino es difícil tener continuidad de combates, por eso quiero aprovechar cada una de las peleas para tratar de hacerme rápido de un nombre y una carrera", afirma.
Confiesa que los días que combate, su hermana comienza a las cinco de la tarde a hacerle los arreglos en su pelo. Explica que no puede dedicarse a ejercer su profesión en las escuelas porque está abocada a su objetivo que es crecer dentro del pugilismo de paga. "Por ahora trabajo como personal trainner de dos señoras. Entre mis tareas como mamá y el doble entrenamiento que realizo todos los días, no me alcanza el tiempo para otra cosa".
Nació y se crió en la Villa Mallea, cerca del Mocoroa, pero nunca, como se explica anteriormente le había llamado la atención esto de subirse a un ring a pelear con una rival. Cuenta que, por vocación, es de aquellas que prefieren los deportes en conjunto. "Me gusta integrar grupos de personas para que luchen por un mismo fin", afirma quien mañana estrenará unas botitas Corti -"las esperé por mucho tiempo"- y vestirá una pollerita de raso de color lila y dorado.
"He visto a mi rival en un video, es chiquita y rápida. Quiero empezar mi campaña profesional ganando, por eso saldré a buscar la pelea desde el primer round", contó con gran confianza y entusiasmo.
