El efecto del “veranito sanjuanino”, que sigue marcando en los termómetros temperaturas más altas de lo normal para esta época ha encendido la luz amarilla en el agro local. Es que cada año, el sector agronómico mide las horas de frío que reciben las plantas, porque es fundamental que acumulen la cantidad que cada variedad necesita para dar buenos frutos, y si bien quedan por transitar los meses mas fríos del año, en lo registrado hasta el 7 de junio, por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ya se percibe una diferencia del 24% menos con los números que arrojaron las bajas temperaturas el año pasado hasta la misma fecha. En el 2014 se obtuvieron en dicho lapso 175 horas de frío, mientras que en el 2015 el resultado hasta el momento es de 133 horas. Estos datos son bajos, como sucedió en 2009, que sumó 138 horas para esta fecha, según informó Sonia SILVA, responsable del Servicio de Agrometeorología de la INTA San Juan.
Desde que las plantas pierden sus hojas, empiezan a transitar un ciclo en el que se “duermen” y deben acumular determinada cantidad de horas frío para despertarse. “Es necesario tener un termógrafo que contabilizará el tiempo (en este caso las horas) y los grados, que tienen que ser entre 0 y 7 grados; para así saber cuántas horas la temperatura pasó por el rango de esos grados. Las horas de frío son un requisito que la planta debe satisfacer para romper el estado de letargo en el que está, desde que se le cae la hoja, hasta que acumuló el frío necesario, la planta se expone al calor, recibe el estímulo y se da cuenta que tiene que brotar”, informó el Ingeniero agrónomo Alejandro Oviedo. Estos datos, de la cantidad de frío al que están expuestas las plantas, es fundamental para que los cultivos no vean afectado el volumen de producción, porque en caso de no cumplir con las horas que requiere se pueden dañar los frutos, tanto por las bacterias (ver aparte), como por la correcta formación de las yemas en sus hojas. “Si no se cumplen, de acuerdo a la especie, las plantas brotan más tarde, desparejas y la floración también se ve afectada e influye en la productividad de la temporada que viene”, agregó Oviedo. Las plantas que requieren mayor cantidad de horas de frío son un nogal o un manzano, entre 1200 y 1300 horas. También los frutales de carozo como los durazneros, los ciruelos (300/400 horas), los almendros (500/600 horas) y el cerezo (900 horas). La vid necesita entre 600 y 700 horas y el olivo, 200 a 400 horas de frío; con la diferencia de que el olivo entra en una etapa en la que está dormido pero no se le corta la hoja, por eso está siempre verde. Si bien el fresquito viene lento, los productores todavía no entran en alerta.
