El jueves 29 de agosto de 2000, se daba el paso fundamental para que se pudiera explorar y explotar las zonas mineras que comparten Argentina y Chile. Es que en esa fecha, el senado trasandino aprobaba el Tratado sobre Integración y Complementación Minera, el mismo al que la Cámara de Diputados de Argentina le había dado el visto bueno, el 24 de marzo de aquel año. La ley sirvió para que en San Juan se abriera la puerta para la construcción del proyecto binacional Pascua Lama.
Tras la aprobación de la norma, el entonces senador justicialista José Luis Gioja destacaba que se iba a poner en contacto con el gobernador Alfredo Avelín para que "busquemos la manera de controlar la evolución de los proyectos mineros, para que sean equitativos a los dos países, tanto en la mano de obra que emplean como el valor agregado que dejan". Gioja llegó a la gobernación en 2003 y una de las políticas de Estado que le imprimió a su gestión, que está a punto de cumplir 9 años,fue el fomento y el desarrollo a la actividad minera, la cual tiene como buque insignia al proyecto Veladero, en Iglesia, que está en plena explotación. En cuanto al emprendimiento binacional Pascua-Lama, la obra sufrirá un retraso de un año, pero la empresa Barrick, a cargo de la operación, aseguró que seguirá adelante con el proyecto.
El compromiso bilateral entre Argentina y Chile tuvo su origen con la firma del acuerdo, en diciembre de 1997, entre el presidente Carlos Menem y su par trasandino, Eduardo Frei. En el acta constitutiva se destacaba que se le permitía a los inversionistas, la exploración y la explotación de los recursos mineros existentes en zonas cordilleranas fronterizas "sin ningún tipo de restricciones, aplicando el principio de trato nacional y otorgando facilitaciones fronterizas".En la práctica, significaba el libre desarrollo de actividades y del tránsito en la zona, especialmente a través de las disposiciones de protocolos adicionales específicos, en los que se fijarán áreas de operaciones para cada proyecto. En la legislación quedó plasmado que la duración del Tratado sobre Integración y Complementación Minera sería indefinida.
La ratificación del acuerdo fue celebrado por las cancillerías de ambos países, que en su momento manifestaron que el tratado permitiría el desarrollo de los servicios tanto de Argentina como de Chile y que iba a provocar la generación de empleos.
