Como juvenil fue uno de los ciclistas más promisorios del pelotón. A los 15 años (2005) ganó la Copa Nacional Infanto Juvenil y fue integrante permanente de los seleccionados sanjuaninos que participaron de distintas citas nacionales. Hace dos años y medio, un poco desencantado porque no encontraba equipo y otro poco porque se enteró que venía en camino Bianca, la hija que le regaló su novia Any, hace un año y medio, aproximadamente; Alan Ramírez se bajó de la bicicleta y puso sus esfuerzos en consolidar el negocio familiar que le permitiría “parar la olla”. En la temporada 2013/14, corriendo de manera individual, logró dos top-5 en clásicas: fue cuarto en la Doble Difunta Correa y quinto en la Doble Media Agua. Esas actuaciones lo llevaron a sumar su oficio a un conjunto uruguayo en la tradicional Vuelta de Uruguay. “Sufrí una caída dura que me tuvo mucho tiempo alejado y me paré”, cuenta quien ahora divide su tiempo entre la atención del negocio de cotillón que junto a su mujer atiende en Villa Krause y los entrenamientos.
“Estaba decepcionado”, afirma, quien esta tarde vestirá por segunda vez la casaca de la Municipalidad de Rawson y llevará el dorsal 19 en lo que será la segunda fecha de la temporada de pista (ver recuadro). “Cuando uno es joven (SIC) no se nota tanto la falta de apoyo porque los sponsor son los padres. Pero cuando se tienen hijos, la cosa cambia”, explicó.
Ramírez es de aquellos ciclistas que se adaptan a distintas circunstancias de competencia. Embala bien, sin ser un sprinter nato. Es un firme rodador que puede sorprender con alguna fuga y si tiene que ponerse el overol para apuntalar la tarea de algún compañero lo hace con determinación. Es de, entre la generación de los ‘90 un corredor que aún no explotó. “Espero ahora, con más experiencia y otras motivaciones, explotar”, dijo con una tímida sonrisa dibujada en su rostro.
El pasado domingo, en las Vueltas puntuables se las ingenió para alcanzar una fuga y lograr un tercer puesto en un sprint. Consultado sobre como se sintió, fue muy realista. “Hubo momentos en que me llevaban de banderita, estoy falto de ritmo, pero tengo confianza que a medida que sume preparación y kilómetros iré mejorando el rendimiento”. Sobre el momento en que neutralizó una fuga y anduvo en la cabeza de carrera, contó: “la experiencia y el reflejo para intuir cuando se armaría la fuga me permitió alcanzarlos”.
En la fecha pasada, confió, “que se había pasado un poco con la multiplicación” y que el viento le hizo “más pesada” la carrera.
Que un corredor de raza como Alan Ramírez retorne a la actividad donde tiene mucho para dar es una bocanada de aire fresco para el ciclismo sanjuanino. ¡Bienvenido!
