Su cara después de meter el ace ganador para cerrar el primer set lo decía todo. Gritó con bronca. Desafiante ante propios y extraños. No iba dirigido a la gente. Era algo personal. De saber que aquella floja noche en el primer partido ya era historia. Javier Filardi se convirtió en uno de los artífices de la justificada victoria de anoche. Igual que el armador Demián González, quien dijo tras el final del partido que “hoy (por ayer) el equipo jugó mejor y eso es lo que importa. No hay que sacarle méritos al rival, que demostró ser muy combativo. Estamos arriba 2-0 en la serie pero eso no quiere decir nada. Vamos a Buenos Aires a buscar el título. Esa es nuestra ilusión”.