Como sucede con todos los pueblos rurales argentinos, en Amaná, una pequeña localidad de La Rioja, la escuela cumple un rol social fundamental. Tanto, que los habitantes de ese lugar trasladaron una iniciativa que fue recogida por el gobernador Luis Beder Herrera, quien la concretó con una ceremonia oficial: a la Escuela Nro 40 le cambiaron el nombre, de modo que ahora se llama “Mis Montañas Mineras”.

El propio mandatario les dijo a los medios riojanos que “quise venir a este hermoso acto de imposición del nombre Mis Montañas Mineras a la escuela de Amaná porque esta es una señal de pertenencia de la gente de acá, quienes sienten el orgullo enorme de tener estas sierras mineras y las levantan y estampan en el nombre de la escuela”.

Según publicó el diario riojano El Independiente, durante el acto protocolar también se hizo entrega de una heladera y dos salamandras para la institución educativa, además de material bibliográfico para los alumnos. En el acto estuvieron, además del gobernador Beder Herrera y el intendente Juan Herrera, los ministros de Educación Walter Flores y de Salud Juan Carlos Vergara, la diputada provincial Camila Herrera, la directora del establecimiento educativo María Eugenia Moreno y otras autoridades.

Además, después de los discursos oficiales, el acto tuvo un cierre artístico que conmovió a todos y que tradujo a la perfección el sentimiento de ese pueblo hacia la actividad minera: un grupo de alumnos de la escuela rebautizada interpretó la danza folclórica “Chacarera del Minero”, para ser luego ovacionados por todos.

Amaná tiene una geografía netamente montañosa, al punto que sus paisajes son destino habitual de los aficionados al trekking. La actividad minera del lugar constituyó durante hace mucho tiempo la más importante para la economía local, y giraba en torno a la extracción de la arcilla refractaria, insumo para la industria de la construcción.