A poco más de una semana de comenzar la temporada de ciclismo en pista, la Federación Ciclista Sanjuanina ya ha confeccionado el calendario tentativo de la temporada de ruta. Si bien es cierto que la actividad encerrada en un velódromo tendrá como corolario la responsabilidad de organizar el Campeonato Argentino entre el 19 y 21 de septiembre, los representantes de los clubes afiliados ya saben en que fecha tendrán que montar su carrera rutera.
Pocos son los cambios que tiene el cronograma de competencias, con respecto al que lo precedió. La mayor y significativa diferencia es que en esta oportunidad el Giro del Sol, volverá a la fecha que solía tener en enero, previo a la Vuelta y reducirá su cantidad de etapas. La carrera de la Fundación para el Progreso tuvo el año pasado ocho jornadas y la que viene contará con tres, dos en línea (o pelotón) y una contrarreloj individual.
El año rutero volverá a abrirlo una competencia por etapas (Vuelta de Rawson). El año pasado la circunstancia fue fortuita porque debió suspenderse la fecha de apertura. Este no es un tema menor, teniendo en cuenta que los ciclistas vienen de un largo tiempo sin competencias. Algunos podrán argumentar que los ‘criteriums’ (carreras cortas sobre circuitos sirven para ablandar las piernas) pero no hay que olvidar que saltar de correr 60 Km a hacer etapas del doble (o casi) de extensión no deja de despertar controversias.
Dando una rápida ojeada al dibujo diseñado por los consejeros (ver tabla adjunta) se nota que en el mes que va del 22 de noviembre al 21 de diciembre, entre clásicas y competencias por etapas, se desarrollarán 11 días de actividad (casi el 33 por ciento del total si se destaca que serán 36 jornadas competitivas).
La concentración de las clásicas Doble Calingasta, Mendoza-San Juan y Doble Chepes, a las que se agregan otras dos carreras de etapas como la Vuelta a los Valles Iglesianos y la Vuelta a La Bebida configuran un combo que los directores técnicos de los equipos deberán estudiar con detenimiento si apuntan como objetivos de máxima a las carreras de enero, como son el Giro del Sol y la Vuelta a San Juan.
Por segundo año consecutivo quedará la Doble Media Agua como la última clásica en correrse. La competencia del Independiente que no es la más antigua pero si la de mayor cantidad de ediciones realizadas en la historia del ciclismo rutero local, volverá a disputarse en febrero.
El criterio de ‘descomprimir’ la temporada luego de realizada la Vuelta volvió a primar en el armado del fixture de carreras. La idea es la misma que se tuvo el año último permitir a algunos equipos (o ciclistas de manera particular) puedan aceptar invitaciones o realizar convenios para reforzar conjuntos en carreras de muchas etapas que otorgan buenos premios, como son la Doble Bragado o la Vuelta de Mendoza,
