El piano de la Orquesta Sinfónica está roto y guardado bajo llave. Es el único con el que cuenta regularmente la sala del Auditorio Juan Victoria, aún cuando desde el ambiente musical aseguran que no es el adecuado para una sala tal jerarquía. Por esta contingencia, la banda del nieto de Piazzolla, que se presenta esta noche, tuvo que alquilar un teclado para poder actuar hoy y también fue suspendida la actuación del pianista cubano Luis Lugo, prevista para ayer.
El Yamaha de tres cuartos de cola, propiedad del Centro Orquestal del UNSJ, tiene en este momento una pata soporte floja y por eso durante el receso invernal el piano permaneció guardado. Recién mañana llamarían un técnico para que lo revise, según dijo a DIARIO DE CUYO, Raúl Maestro, director del organismo, quien garantizó que los conciertos programados -como el del viernes próximo- se realizarán. Sin embargo, la rotura generó inquietud entre los alumnos de la escuela de música, sobre todo en los jóvenes pianistas que ganaron la posibilidad de tocar en público por primera vez.
El piano en cuestión lleva más de 30 años como parte del patrimonio universitario y actualmente presenta un deterioro tal, que quienes lo ejecutan corren riesgo de terminar con las yemas de los dedos lastimadas por el marfil astillado de las teclas, o extenuados por ejercer más fuerza de la necesaria debido a que hay registros que no suenan.
Maestro aseguró que "cualquiera de los 10 pianos que tiene la escuela de música en el primer piso" puede servir para acompañar a la orquesta, en caso de no arreglar el Yamaha de la sala. Sin embargo, según pianistas, aquellos están aún más descuidados. Para muestra vale un botón. El 12 de julio, en el marco del Encuentro Internacional de Orquestas y Coros que se realizó en San Juan, el maestro italiano Michele Campanella se disponía a dar una clínica en uno de los pianos de las aulas de la escuela de música -porque el de la sala no estaba disponible- y mientras tocaba se cortó una cuerda, lo que provocó el bochorno de los sanjuaninos presentes y la queja del músico internacional. Mientras que para los conciertos del mismo encuentro, los organizadores decidieron alquilar el piano de cola propiedad de Mozarteum.
El Steinway
Los miembros de la escuela de música se refieren al Steinway como una cosa inalcanzable. Se trata del piano de cola de Mozarteum -donado a la institución por Amalita Fortabat en 1989- y que tiene un estricto protocolo de uso. Desde la institución, Carlos Fagale explicó que respetar las normas establecidas es la única forma de cuidarlo. Aunque Mozarteum mantiene convenios de complementación con la UNSJ, el Ghoethe, la Alianza Francesa y el gobierno de San Juan, y el piano puede ser requerido, la prioridad son los espectáculos propios y el protocolo debe ser cumplido. Así el Steinway (valuado en 170 mil dólares) debe ser ejecutado por un pianista de excelencia y su uso debe ser solicitado con 30 días de anticipación. Aún cumpliendo estos requisitos, Mozarteum se reserva el derecho a prestarlo o alquilarlo, a un canon que Fagale prefirió no revelar.
Quieren piano propio
En medio de esta situación, el administrador del Complejo Auditorio J. Victoria, Alberto Bustelo, adelantó a este diario que incorporará al plan de inversiones la adquisición de un piano para la sala. "Estamos cansados de depender de la orquesta" lanzó el funcionario. El resultado de la gestión y los plazos dependerán del presupuesto del Ministerio de Turismo y Cultura.
