Esta última semana fue fundamental para las aspiraciones de Mauricio Macri y de Sergio Massa, de cara a las presidenciales de agosto. Ambos jugaron cartas fuertes en estos días. En lo que sigue, analizaremos cómo le fue a cada uno.

LA SEMANA DE GLORIA DE MACRI:

En esta columna dijimos hace un mes que Macri (foto) había decidido tomar riesgos en la campaña de la Ciudad de Buenos Aires (‘su‘ distrito) en el que no había espacio para errores. Terminado ese partido debe decirse que la apuesta le salió perfecta en las primarias. Una interna del PRO que se robó las miradas de todos: Horacio Rodríguez Larreta (‘su‘ candidato) ganando con comodidad. Gabriela Michetti asumiendo con hidalguía la derrota y la cuidada fiesta a la que nos tiene acostumbrado el PRO en sus victorias en la Ciudad. Cotillón, dirigentes de pie e informales, alegría décontracté, un espacio cuidado para amigos y militantes, bailes, una mirada televisiva del evento y un mensaje nacional de Macri, apuntado a los independientes.

Para colmo, la contracara del Frente para la Victoria festejando un segundo lugar que no era tal, en un escenario mal armado y oscuro, dirigentes sentados, caras tensas, y un discurso de Mariano Recalde dirigido al núcleo duro de los apoyos.

La otra noticia de la elección fue el segundo lugar de ECO, con Martín Lousteau, que no genera ningún peligro de lectura nacional del resultado y, por si fuera poco, el massismo fuera de la primera vuelta, con una pésima elección de Guillermo Nielsen. Mejor imposible para el PRO.

Varias veces hemos afirmado que no es correcto sumar mecánicamente los resultados provinciales como si fueran votos en las presidenciales. Citamos como ejemplo de este razonamiento, las elecciones del año 1999, en las que el Justicialismo ganó la mayoría de las gobernaciones, y la presidencia fue para Fernando De la Rúa.

Sin embargo en el caso de Ciudad, por sus características particulares, sí puede hablarse de una victoria de Macri, que lo muestra sólido y, por tanto, que es capitalizable de cara a las primarias nacionales de agosto.

MASSA SE REVITALIZA:

Esta semana Massa jugó a fondo. Ha sido largamente analizado el proceso de declive que venía atravesando su campaña, sin grandes acuerdos que anunciar y sin victorias que mostrar. El tigrense necesitaba dar un golpe de timón para generar climas positivos y dio dos.

Primero el anuncio de su acuerdo para competir en primarias con José Manuel de la Sota, sumando un actor de peso en una provincia que engloba alrededor del 8% del padrón nacional.

Si bien no tuvo la cobertura mediática que hubiese obtenido si se realizaba hace algunos meses, valió para que las miradas se dirigieran nuevamente hacia el líder del Frente Renovador en un momento clave. Este acuerdo se completaría de sumarse, como todo parece indicar, el puntano Adolfo Rodríguez Saá. Si bien San Luis es una provincia pequeña, es significativa en la región, y mostraría al massismo como una fuerza política que suma aliados, cuestión opuesta a la que venía mostrando la campaña renovadora.

El otro golpe de timón fue el relanzamiento de su candidatura electoral el 1 de mayo pasado en Vélez. Ese acto era fundamental para su carrera presidencial. Debía ser masivo, debía mostrar el apoyo de intendentes del conurbano y la fuerza de movilización en la provincia de Buenos Aires (‘su‘ bastión).

En principio puede decirse que el acto fue exitoso: llenó Vélez, mostró varios dirigentes de peso en el escenario y dirigió un discurso encendido, centrado en algunos ejes que le fueron útiles en etapas anteriores. Buscó diferenciarse, sin nombrarlos, de Daniel Scioli (‘un loro al que le dictan lo que debe decir desde Casa Rosada’) y de Mauricio Macri (‘la vuelta al pasado, al ajuste de los ‘90 y a la Alianza’). Busca posicionarse en el medio de esos dos extremos que plantea, como ‘el cambio justo‘, priorizando temas como la seguridad, la justicia y la corrupción.

En cuanto al formato del acto de Vélez, este osciló entre la masividad de los actos políticos clásicos y un armado a la americana. Con un video introductorio de buena factura, himno nacional, un escenario cuidado con luces, papelitos y humo, primeros planos de su familia, otro video de dirigentes radicales brindando su apoyo, muchos planos de pantalla gigante para Francisco De Narváez y Darío Giustosi, sus precandidatos en provincia, muchas imágenes de un estadio lleno y el canto de la marcha peronista. El objetivo es revertir la tendencia declinante y mostrar una campaña revitalizada. En las próximas semanas veremos si cumplió ese objetivo.