La sexualidad es una realidad compleja que abraza a todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su espíritu. Está constituida por un componente biológico relacionado con el cuerpo e incluye la genitalidad, los sentidos y sistemas hormonal y nervioso. Es el ámbito del instinto sexual, de la atracción sexual y del placer sexual.

También encontramos un componente psicológico, que es el ámbito de los sentimientos o afectos o emociones. Por último, existe el componente espiritual, relacionado con la inteligencia (el entender) y la voluntad (el querer). Este nivel tiene que ver con la capacidad de pensar, el dominio del actuar, y el amor. Es el ámbito de la libertad. De él surge la felicidad.

Ahora bien, la integración de los componentes de la sexualidad no es un fruto espontáneo en el hombre. Esta unidad requiere un esfuerzo educativo, y es el objetivo de la educación sexual. El objetivo buscado por esta educación es que el impulso biológico y los afectos estén bajo el dominio de la razón y la voluntad. Por eso la educación sexual es denominada también como educación para la castidad haciendo referencia al dominio que el hombre debe tener sobre el instinto o impulso sexual que surge espontáneamente de su naturaleza. El hombre no debe dejarse arrastrar por el deseo o apetito sexual, como sucede en los animales. También se denomina a la educación sexual como educación para el amor o la afectividad haciendo referencia al dominio que el hombre debe tener sobre los sentimientos o afectos. El hombre debe guiar estos afectos de acuerdo a su situación y estado de vida.

Esta es la razón por la que decimos que la sexualidad se educa, porque el hombre debe aprender a integrar los tres componentes de la sexualidad. El mundo instintivo y el afectivo deben estar bajo la dirección y manejo del mundo racional y volitivo. El instinto y los sentimientos deben ser encauzados y dominados para así dirigirlos hacia el don generoso de sí en el amor. Esta educación se adquiere a través de la familia y del entorno social del sujeto.

La educación es un proceso por el que el hombre alcanza el pleno desarrollo de todas sus capacidades, es decir, la promoción del hombre al estado perfecto de hombre, que es el estado de virtud.