La tan promocionada Superliga que se avecina en el fútbol argentino es resistida por los clubes más modestos a partir de que en España, por citar el modelo que se piensa imitar, los dos grandes, Real Madrid y Barcelona, cuentan con beneficios en una relación de ocho a uno con las instituciones más chicas, lo que deriva, entre más, en la hegemonía de títulos.

La dirigencia del fútbol argentino, en general, considera como “atractiva e interesante” la propuesta, pero muchos la resisten por la premura con la que se la pretende poner en marcha (para el inicio de la temporada 2016-2017 de agosto).

Si se instalase la Superliga en el fútbol argentino, se podría volver al torneo de 20 equipos en primera división y la B Nacional, las dos categorías que compondrían esa Superliga, ya que desde la Primera B a la D, así como los certámenes del Consejo Federal y el seleccionado argentino quedarán bajo la órbita de la AFA. Para llegar a esas cifras la idea es hacer descender de a cuatro equipos en cuatro temporadas y subir de a dos.

Además, los ingresos por derechos de televisión de la Superliga podrían triplicarse y para eso se licitarían hasta 2030, pero manteniendo la gratuidad hasta 2019, cuando vence el contrato de Fútbol para Todos. Después sería pago. La distribución de los ingresos sería: del total de lo que se perciba por derechos televisivos, el 80 por ciento irá a los clubes de primera división y el otro 20 por ciento se repartirá en partes iguales entre la B Nacional y la AFA, con un 10 para cada uno.

EMISARIO

Un emisario del gobierno de Mauricio Macri hizo pie en Europa para interiorizarse ante la FIFA si puede tener vía libre para avanzar con una intervención ante una AFA en crisis y en tal caso apurar la creación de la Superliga como pretenden cuatro de los cinco clubes grandes con la compañía de otra decena de entidades.

Fernando Marín, a cargo del programa Fútbol para Todos, que justamente ayer lanzó la licitación para la cesión de derechos de TV para el próximo torneo, partió hacia Zurich, sede de FIFA, tras el nuevo fracaso de la dirigencia del fútbol de acordar una fecha para hacer una Asamblea que de a luz la nueva liga con la que buscan enderezar la vitalidad de los clubes, hoy en su mayoría endeudados.

En el gobierno confían que el titular de FIFA, Gianni Infantino, pueda allanarle el paso a la nueva criatura. “Así como está la AFA no puede continuar con clubes endeudados, barras bravas, jugadores que no cobran, con un entrenador del seleccionado de Lionel Messi que tampoco cobra”, contó una fuente oficial.