Recordar es vivir dice un viejo refrán, y se me vienen a la memoria allá en los años 70, mi tele en blanco y negro, con esa programación que arrancaba al medio día y cortaba en la siesta, que retomaba después de las 16; esa que nos permitía disfrutar de los dibujitos animados del hombre araña, los autos locos, los pitufos, todas las de Disney, la hormiga atómica, Tom y Jerry, Maguila, Yogui, la Pantera Rosa, las series del Chavo del 8, La mujer biónica, El hombre nuclear, La mujer maravilla, Los ángeles de Charly, La familia Ingalls, La tribu Brady, El superagente 86, La isla de Guilligan, Bj, El auto fantástico, El Zorro, Kung Fu, las novelas de: Rosa de lejos, La fiera, Raíces y Los ricos también lloran. Con el devenir del color, al comienzo de los 80, apareció en mi casa el televisor Talent de 20 pulgadas y su imagen nos sorprendió tanto que era inevitable llegar y prenderse a la cajita cuadrada. Imperdible a la hora de la merienda los Titanes en el ring o Señorita Maestra. Había que cumplir previamente con la tarea escolar, era una época hermosa en que cuando no veíamos tele, nos divertíamos muy sanamente, y a la escuela llegábamos con un alto contenido de conocimientos. También jugábamos en la calle, hoy algo imposible.
El fútbol era lo mas sagrado, con la pelota de goma pulpito, o las plásticas, o el foot ball de los cascos pentagonales de cuero o la Adidas "Tango” del ’78; los íconos eran Maradona, Pele, Alonso, Bochini, Fillol, Gatti, Kempes, Luque, etc. No había influencia extranjera, todo era de puro potrero, había competencias de trompos, figuritas del reino animal y vegetal, o las de fútbol redondas de cartón y las rectangulares del "76 con caricaturas de Hernández, o las del Mundial "78. Los volantines con bolsas de plástico, las carreras con las gomas de los autos o camiones, los soldaditos plásticos y de plomo, y las balitas plomas, ojitos, acerines, balones y los chinchiburri. Después de jugar a todo eso, nuevamente se retomaba la tele tipo 19 o 20 horas, para ver las series del corazón, como Camino al Cielo o de aventuras como El gran héroe, Los Dukes de Hazzard, o Brigada "’A”, u otras más divertidas como Alf o Blanco y Negro. También había series de poder como Dinastía, Falcon Crest, Dallas.
Esto determinaba que temprano todos nos reuniéramos en el seno familiar. Esto, a consecuencia que a esa hora ya estaba el padre y la madre en el hogar. Había que tener los deberes hechos y el estudio al día para poder compartir una amena charla, donde mientras se miraba televisión se transmitían consejos, conocimientos y anécdotas. Se hablaba con respeto, y nunca faltaba la conversación con los abuelos mientras disfrutamos de 6 para triunfar, o Polémica en el Bar.
A pesar del auge de la televisión, eran épocas en que se leía mucho en la escuela. En la casa, sin internet, también se leía mucho todo tipo de publicaciones.
Para el fin de semana contábamos con programas como el de Tato Bores, Operación Ja Ja, No toca botón, Grandes valores del tango o Telemach.
Debemos reconocer que la programación era sana, sin el morbo y falta de valores que hay en la actualidad, algo que va terminando con el uso del lenguaje correcto. Ahora pasa todo por el hedonismo y la insensibilidad de estos personajes bizarros que coparon un medio tan lindo para transmitir buenos momentos; ahora solo queda aferrarse a aquella vieja televisión del recuerdo, la que el avance tecnológico nos fue sacando, y la que vemos hoy.
Por ahora dudo que pueda producirse un cambio, pero dicen que lo último que se pierde es la esperanza.
Si queremos mejorar los niveles de educación bueno sería empezar por hacer un uso más apropiado de uno de los medios de comunicación con mayor penetración como es la bendita televisión.
