Acorralada por el clima de tensión social que vive la provincia, la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, viajó a Buenos Aires para golpear puertas del Gobierno nacional en busca de fondos para aplacar la crisis que ya demandó la llegada de 250 efectivos de Gendarmería para prevenir situaciones complejas por los cortes de rutas y piquetes.
Hoy, la cuñada de Cristina Fernández, se reunirá con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con la obra pública para Santa Cruz como uno de los principales temas en agenda. El pedido se centrará sobre todo en la continuidad del complejo hidroeléctrico de las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” para que se reactive y así la UTE a cargo de la obra absorba a los desocupados de la UOCRA.
La gobernadora, que sostuvo que “Santa Cruz está quebrada”, con un déficit de $4.600 millones, solicitará también la ayuda de Nación para hacer frente al pago de salarios de la administración pública, pero tiene en contra un mal antecedente: según confirmaron al diario Clarín, antes de retirarse de la presidencia Cristina Kirchner envió a Santa Cruz fondos por $1.500 millones que fueron colocados en un plazo fijo. “Primero que usen ese dinero”, señalaron desde el Gobierno nacional.
Mientras, empleados municipales de la ciudad de Río Gallegos, empleados municipales de Puerto Santa Cruz, empleados municipales de 28 de Noviembre, los petroleros de la empresa Lufkin en Caleta Olivia y los choferes del transporte público de Río Gallegos mantiene el vilo a la provincia con distintas manifestaciones desde hace dos semanas. Pero el conflicto más grave para la provincia viene de la empresa de Lázaro Báez, socio de CFK y principal destinatario de la obra pública en la era K. Los trabajadores de UOCRA que trabajan en Austral Construcciones aún no cobran los salarios de diciembre y ya comenzaron a recibir los telegramas de despido.
Buscando destrabar el conflicto en Santa Cruz, Fernando Basante, el ministro de Economía, se reunió con Juan Domingo Martínez, secretario gremial de la UOCRA, con un primer acuerdo: pagar la primera quincena, después el aguinaldo la próxima semana, y posteriormente la segunda quincena y por último las liquidaciones finales del personal despedido.
Todo está supeditado a que este viernes Lázaro Báez cumpla con estos pagos, de no hacerlo, volverán los piquetes en las rutas.
Austral Construcciones reitera que carece de “liquidez” para hacer frente a las deudas con los empleados y día a día se envían un conjunto de telegramas de cesantía a los 1.800 trabajadores que despedirán, después de doce años de bonanzas con la obra pública: durante el kirchnerismo ganó 54 licitaciones por $24.500 millones.
