El fútbol, generoso, único, inigualable, siempre da revancha. Es que sólo así se entenderá que para Argentina, la revancha le llegó 357 días después de aquel amargo 4 de julio en Santiago de Chile cuando los penales lo dejaron sin Copa América, con una segunda final consecutiva perdida y con la herida aun abierta del 13 de julio del 2014 cuando en el Maracaná, Alemania lo dejó sin nada en el Mundial de Brasil. Hay revancha y esta, tiene que ser la vencida. Porque se la merece en serio. Por lo que entrega, por lo que juega, por lo que genera. Esta vez, este grupo al que el karma lo persigue por perder finales, se preparó para esta Copa Centenario para ganarla. De menor a mayor. Empezó mostrando contundencia contra Chile, se soltó contra Panamá y terminó de liquidar contra Bolivia. Pero claro, cuando empezó la verdadera Copa, en los Cuartos de Final, sacó a relucir su categoría. Venezuela y su entusiasmo no fue rival y en semifinales, cuando se le cruzó el dueño de casa, no dejó dudas de su favoritismo. Hizo 30 minutos de fútbol de alta escuela, con Messi libre, suelto, inspirado. Liquidó a Estados Unidos jugando el fútbol que un estadio repleto esperaba ver. No en vano y por primera vez en toda la Copa Centenario, se terminaron las entradas porque querían ver a Lio y su banda, mostrando que Argentina fue a buscar su revancha. En menos de un año, hay revancha. Esa que demora muchas veces, ya está otra vez al alcance y tiene que ser la vencida. La generación que encabeza un tal Javier Mascherano se merece ganar algo. Es hora. Ya es demasiado esperar que un grupo que muestra el fútbol que le gusta a la gente, se quede sin nada. Sin psicólogos, sin traumas. Argentina está otra vez en una final. En tres años, tres finales. Un registro que pocos seleccionados en el planeta pueden mostrar. Esta vez, la revancha llegó rápido y tiene que ser el baño de gloria de una generación que hizo casi todo bien para poder consagrarse. Queda apenas un escalón más pero Argentina ya está en otro juego definitorio. Nada más, ni nada menos. Será Chile o Colombia, cualquiera de los dos. Tal vez, el combo completo sea cruzarse a los chilenos pero eso está por verse y a este Argentina lo único que le interesa es ser otra vez finalista.