Luego de dos rápidas eliminaciones en las primeras ediciones de la Copa Argentina, Independiente buscaba por primera vez acceder a los Cuartos de final. Pero anoche se topó con sus propias limitaciones y con el oficio de un rival como Estudiantes que tiene un claro patrón de juego, y cuyo proceso con Mauricio Pellegrino al mando ya suma 17 meses. En contrapartida, se vio este Rojo en gestación de Jorge Almirón, que le gana a los rivales inferiores y pierde contra los más fuertes. Por eso anoche, en un Bicentenario que contó con 14 mil espectadores (13 mil del Rojo y el resto del Pincha), esta vez se dio la lógica, pese a que en el fútbol casi nunca ‘2+2’ es cuatro como sucede en la matemática. ¿Dónde estuvo la diferencia? En detalles que forjaron la victoria del Pincha. Uno de ellos por ejemplo pasó porque los dos refuerzos para este semestre como son, Ezequiel Cerutti y Diego Vera, fueron los autores de los goles. En contrapartida, Juan Lucero, uno de los jugadores que llegó al Diablo de la mano de Almirón, recién entró faltando 15’ y tocó solo dos balones. Estudiantes jugará en cuartos de final la próxima semana ante Huracán.
Un atractivo primer tiempo se dio en Pocito. Con Independiente manejando mejor y más tiempo el balón, contando con Mancuello claro y preciso para sus habituales diagonales. Aunque le faltó la puntada final y así desperdició un par de opciones como un remate del propio capitán y un tiro libre de Montenegro.
El Pincha recién se asentó en la parte final, ya sin Pellegrino en el banco porque fue expulsado tras salir tarde. Con Martínez de eje, dominó los tiempos y precisamente de un pase genial del volante llegó la apertura del marcador: la defensa de Independiente achicó mal hacia adelante y el ingresado Cerutti dejó sin chances a Rodríguez al picarle el balón. Sin tiempo para reaccionar, el equipo de La Plata pegó a los 40’ nuevamente cuando Vera aprovechó el rebote en el travesaño tras un tiro libre de Cerutti (la figura pese a jugar 22’) y liquidó la historia. El Rojo terminó preso de sus nervios y sabiendo que le falta mucho por mejorar.
