En un año electoral como el que viene, el Gobierno nacional dispondrá de fondos extras que sin duda los utilizará para sostener su campaña proselitista, y el programa "Fútbol para Todos” será una de las herramientas si se considera el abultado presupuesto destinado a ese rubro: 1.201 millones de pesos, un 72% más que el previsto en el presupuesto del presente año. De este modo, las transmisiones futbolísticas se llevarán $279 millones extra.

Para tener una dimensión de lo que significan estas cifras, basta compararlas con algunos de los fondos sociales presupuestados; por ejemplo, el programa Familias por la Inclusión Social, del Ministerio de Desarrollo Social, con 206 millones de pesos asignados, un quinto de lo que se destina al fútbol. Así, Fútbol para Todos superó largamente el promedio de 25% de suba prevista para todos los rubros presupuestarios el año próximo.

Este año, el programa deportivo arrancó con una partida de $698 millones, pero en el primer semestre se consumió la mayor parte de lo asignado y, por esa razón, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, en uso de los superpoderes presupuestarios, le otorgó otros $205 millones, con lo que se totalizaron poco más de $903 millones. La cifra del fútbol trepará a $1.201.500.000 en 2013, según figura en las planillas anexas del proyecto de ley de Presupuesto, que presentó el Poder Ejecutivo en el Congreso de la Nación. El monto refleja un alza del 42% respecto del crédito actualizado que hoy tiene el programa, gracias a las reasignaciones presupuestarias de la Jefatura de Gabinete.

El programa creado en agosto de 2009 para estatizar las transmisiones de los partidos de fútbol lleva gastados casi $4.000 millones, cifra basada en datos publicados en el Boletín Oficial y en estimaciones privadas. De los seis torneos que el programa estatal transmitió, sólo el Apertura 2009, ganado por Banfield, tuvo publicidad privada. Desde 2010, por una decisión política del ex presidente Néstor Kirchner, en las transmisiones de los partidos sólo se promocionaron actos de gobierno y de empresas estatales. A partir de entonces, el programa Fútbol para Todos se convirtió en un vehículo para la propaganda oficial. En un primer momento, la propia presidenta Cristina de Kirchner había anunciado que se solventaría con publicidad privada, sin embargo esto nunca sucedió.

Es de lamentar que este programa haya quedado bajo las críticas de la oposición y de las ONGs por la falta de claridad en los gastos que implica para el Estado.