Si hay algo que caracteriza a los hinchas de Unión de Villa Krause es el amor incondicional que sienten por los colores. Anoche, cuando todo Villa Krause esperaba en la plaza central para festejar lo que podía ser el ascenso de Unión, todo se transformó en angustia con el penal que favorecía a Paraná. Ahí todo se paralizó. Y lo que antes era gritos de alientos se transformó en un silencio rotundo a la hora de ver los penales en un pequeño televisor que ofrecía un kiosco de la plaza. Se ilusionaron cuando Lucero atajó el primer remate pero toda esa ilusión se derrumbó cuando el Guary erró el último penal. Ahí el silencio copó la plaza. No hubo lugar a lamentos. La plaza se comenzó a despoblar. Pero apenas pasados 10’, algunos hinchas comenzaron a cantar expresando el amor a sus colores. Muchos, con lágrimas en sus ojos, se prendieron y así se fueron sumando más hasta llegar a ser más de 200, cantando, saltando, alentando a su Azul que a la distancia había perdido una chance histórica. Expresando, tal cual dice la canción, que en las malas siempre van a estar.
