Luego de lo que pasó en Jáchal, donde un grupo de correligionario se incorporó al frente que lleva de candidato a gobernador a Roberto Basualdo, la Unión Cívica Radical (UCR) se propuso llevar al Tribunal de Disciplina a los dirigentes que sean candidatos de otras fuerzas políticas. El presidente del partido centenario, Hugo Dominguez, aseguró que están obligados por la Carta Orgánica y habló de la posibilidad de que sean expulsados por no respetar la voluntad orgánica. Al mismo tiempo, anunció que conformarán una comisión normalizadora en el departamento del Norte para que tome la posta e impulse una lista con figuras propias o en sociedad con el PRO, como lo dice el mandato nacional y provincial.
La reacción de la conducción de la UCR no es sólo para tratar de ordenar la tropa en Jáchal, sino que podría tomarse como un mensaje para otros correligionarios que también están en conversaciones con el basualdismo y sus socios. Uno de esos casos es San Martín, donde Raúl Estévez quiere ser candidato a intendente, aunque el mismo dirigente dijo hace tiempo atrás que no sacará los pies del plato.
En la sede de la calle Córdoba veían venir la posibilidad de que en Jáchal se produjera una sangría de militantes, ya que el grupo que encabeza en ese distrito Dante Mauro Figueroa no ocultaba su interés de coincidir en el mismo frente con el basualdismo más allá de lo que se resolviera orgánicamente. Después de varias idas y venidas y negociaciones por doquier, el jachallero y sus seguidores sellaron el viernes la unidad para las elecciones municipales con el partido de Basualdo, Forja, Actuar, el bloquismo disidente y el ibarrismo, que tiene al senador como aspirante a la Gobernación y a Sergio Massa como candidato a la Rosada.
Eso desató indignación en la cúpula radical, porque es contradecir lo que votó la convención nacional en Gualeguychú. La resolución fue aliarse con el macrismo (PRO) para la presidencial y las contiendas provinciales y se dispusieron excepciones para apoyar a otros postulantes opositores, como Massa, en los distritos donde la UCR lleve candidato a gobernador. En sintonía con esa medida, el partido habilitó aquí a Dominguez a tratar de cerrar trato con el PRO, tarea que está hasta ahora está costando más de la cuenta.
Enterado de la sociedad en Jáchal, donde los radicales mantienen un caudal importante de votos, Dominguez aseguró que “va a actuar el Tribunal de Disciplina porque lo establece la Carta Orgánica para aquellos casos donde un afiliado integra una lista de otro partido sin autorización”. Y aunque aclaró que no depende él, señaló que “podrían ser expulsados porque es una falta grave”.
Ese final tuvieron en la década pasada algunos referentes radicales que se inclinaron por jugar con otro sello, en contra de la voluntad partidaria, como Diego Seguí, Marcelo Arancibia y el mismo Fránklin Sánchez, hoy presidente de Forja. Mientras tanto, a nivel nacional, la UCR dispuso iniciar un proceso disciplinario que podría terminar con la expulsión de Leopoldo Moreau por su nuevo acercamiento con el kirchnerismo.
Figueroa, en tanto, apuesta a tentar al resto de sus correligionarios. Les insiste en que dividir a la oposición es suicida frente a las filas del giojismo (ver recuadro).
Para neutralizar la movida, Dominguez anunció una especie de intervención. Como el Comité de Jáchal no tiene autoridades constituidas, dijo que nombrarán una comisión para que lo dirija y siga el lineamiento partidario.
