La campaña del tomate industrial terminó y las resultas, esta vez, no fueron las mejores. Primero, las heladas tardías quemaron miles de plantines, lo que obligó a reponerlos pero se sabe que muchos productores no pudieron hacerlo. En el verano, la batería de lluvias lo complicó todo. En el sector estiman que se perdieron unos 13 millones de kilos y que los rindes por hectárea fueron bajos comparados con los del último quinquenio.
