El potencial ganadero argentino se concentra en la pampa húmeda y otras zonas aptas para la producción vacuna de gran calidad, que se distingue a nivel internacional y ha dado lugar a una cultura alimenticia que se basa en la carne y ahora, por los altos precios, el consumo se ha resentido en niveles históricos. Pero nuestro país tiene un gran potencial sin explotar para diversificar con ganadería menor en las grandes extensiones de tierras áridas y semiáridas, particularmente en el Noroeste, Noreste, la Patagonia y Cuyo.

La riqueza de estas zonas marginales, que incluye a San Juan, radica en el desarrollo del ganado ovino y caprino, sin descuidar los camélidos cordilleranos, y también los porcinos, todos con amplios mercados de demanda internacional. Como ocurre en nuestra provincia y en gran parte de la región cordillerana, la crianza de esta ganadería está limitada a pequeños crianceros y puesteros que carecen de infraestructura y de recursos para expandirse, más allá de la asistencia puntual del INTA y de organismos provinciales.

Pero el olvido de esta ganadería para cubrir el déficit alimentario en carne y lácteos en los carecientes es un problema mundial que preocupa a la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que se propone potenciarla para cubrir la demanda de alimentos en las naciones pobres. Para ello prevé erradicar las enfermedades de los animales e incentivar la crianza de pequeños rumiantes que aportan carne, leche, pieles y otros productos.

La FAO estima que existen en el mundo 300 millones de ganaderos pobres y de los 2100 millones de cabezas de este tipo de ganado, el 59% se ubica en Asia y el 33% en África, precisamente donde hay focos de hambruna crónica. Por ello, junto a la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) se ha lanzado a combatir las pestes que diezman los rebaños y expandir la crianza frente a la demanda social. El año pasado comenzó esta campaña internacional para obtener beneficios estimados en 34 dólares por animal de cada dólar invertido en saneamiento.

El trabajo consiste en desarrollar las capacidades de sus servicios veterinarios, entender cuál es la situación epidemiológica en el terreno y reducir la prevalencia de la enfermedad para luego erradicarla.