El fallecido Simon Wiesenthal, quien ganara reconocimiento mundial durante décadas como un solitario cazador de nazis, fue en realidad ayudado y pagado por el servicio secreto de espías israelí (Mossad), según una reciente biografía.
El veterano cazador de nazis, que murió hace 5 años, ayudó a llevar a juicio a más de 1.100 criminales de guerra y luchó por mantener viva la memoria de los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto. Sobreviviente de los campos de concentración, Wiesenthal -que falleció un 20 de septiembre de 2005- consiguió quizá su máximo logro al alcanzar un protagónico rol en la captura de Adolf Eichmann en Argentina, encargado de llevar adelante el programa genocida de Adolf Hitler contra el pueblo judío.
Tom Segev, autor del nuevo libro "Simon Wiesenthal: The Life and Legends" explicó que Paulinka Kresiberg, hija de Wiesenthal, le dio acceso irrestricto a documentos reservados de su padre. Allí, Segev encontró nombres de personas que no reconocía y descubrió que eran agentes y responsables del Mossad.
Segev dijo que Wiesenthal fue empleado primero por el departamento político del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, un antecesor del Mossad, y luego por la misma agencia. Esta financió su primera oficina en Viena, en 1960, le pagó un salario mensual de entre 300 y 400 dólares y le entregó un pasaporte israelí, revela la biografía que desmitifica la supuesta misión solitaria de Wiesenthal contra los nazis.
Tras pasar por 12 campos de concentración, Wiesenthal había abierto en 1960 el Centro de Documentación Judía en Viena, que, ayudado por oficinas en todo el mundo y por una red de ex detenidos en campos de concentración, se dedicó a rastrear nazis que hubieran escapado de la Justicia asumiendo identidades falsas.
El rol de Wiesenthal en la captura de Eichman en Argentina había sido cuestionado por Isser Harel, ex jefe del Mossad, quien afirmó que el cazador de nazis no merecía crédito alguno por ella. Pero el libro sostiene que Wiesenthal, financiado por la embajada israelí en Viena, dijo al Mossad en 1953 que Eichmann estaba escondido en la Argentina, lo que llevó luego a su captura por miembros de la agencia.
El libro de Segev, columnista del diario israelí Haaretz, cuestiona la idea de que el gobierno de Israel no tuvo interés en rastrear a los nazis excepto en 1960, cuando Adolf Eichmann fue capturado en la Argentina, y poco más.
Wiesenthal, una figura compleja y a menudo controvertida, se opuso a la ejecución de Eichmann, demuestra Segev, tras examinar correspondencia desconocida hasta ahora. No tenía objeciones morales contra la pena de muerte, pero creía que Eichmann no había dicho todavía todo lo que sabía y que su testimonio podría ser útil en el futuro.
Además, el libro también muestra que Wiesenthal ayudó de forma callada pero sostenida a Kurt Waldheim, el ex secretario general de las Naciones Unidas y presidente de Austria, quien fue acusado por grupos judíos de haber mentido sobre su servicio en el ejército alemán. Wiesenthal fue un consultor oculto de su compatriota austríaco.
Nacido en 1908 en lo que hoy es Ucrania, Wiesenthal se recibió de ingeniero civil en 1932 y murió en su casa en Viena (capital de Austria). En sus misiones de cacería nazi, logró hallar al policía austríaco Karl Silberbauer, responsable de haber detenido a la adolescente holandesa Anna Frank.
