Es el cúmulo de experiencias y el entorno que rodean al Ser, lo que determina su personalidad. Forman parte de esta lógica, los motivos que demuestran los pasos por los cuales ese pequeño niño sanjuanino, que se formó en una familia modesta reflejando los problemas propios de su época. Con un padre, la mayor parte del tiempo ausente de su hogar, luchando por sus ideales patrióticos y una madre en continuo ejemplo de lucha para el sostenimiento de su hogar, cuya realidad inmerso en una dura realidad desde pequeño, fueron los pilares determinantes que marcarían a tan notable e ilustre personalidad. Además de la gran inteligencia y predisposición que demostró Domingo Faustino Sarmiento para la adquisición del conocimiento. Con tan solo catorce años el propio Domingo se describía con el carácter ya formado como para ser capaz de enseñar a personas mucho mayores que él.

Desde ese momento, todos los hechos que trascendieron en su vida fueron un ejemplo de lucha perseverante en la defensa de sus ideales demostrando así ser el dueño de un carácter tenaz, cualidad fundamental a la hora de luchar por su pensamiento.

Sus experiencias dan cuenta de permanentes aprendizajes y constantes transformaciones a la hora de trabajar y defender su ideología. Así lo demostraron sus aptitudes a la hora de desempeñarse en distintos oficios y cargos, reflejando así, su predisposición y capacidad para aprender y a la vez enseñar. Su amplio conocimiento iba más allá del presente visionando como sería en un futuro toda idea de progreso que adquiría en países más avanzados. Luego estas acciones se plasmarían en lo concreto aplicando lo aprendido para ayudar a otros y mejorar su país.

Es sin duda una de las personalidades más amplias y sobresalientes de América ya que su continuo ejemplo de lucha marcaron hitos en varios aspectos pero por sobretodo en la lucha por la educación. Su ideal de educar al soberano es lo que en nuestros días nos hace sentir orgullosos. En particular para los docentes representa un desafío seguir este gran ejemplo y transmitir este espíritu de lucha continua que es la fortaleza de la gran vocación de ser maestros.