No es exagerar decir que no cabía en su saco. Le faltaba rostro para expresar tanta felicidad. La alegría se mezcló con la emoción y un nudo en la garganta que casi termina en llanto hacia el final de su discurso. Así se lo vio al gobernador José Luis Gioja en un día sin precedente al que él mismo definió como una jornada para recordar porque la terminación del Centro Cívico se convirtió en "un monumento a la fe de los sanjuaninos".
Esta no fue una inauguración más. No sólo se notó en el clima que vivió la gente en el Centro Cívico y que escuchó con suma atención el discurso de Gioja que se extendió por más de 20 minutos. Impecable, con traje gris claro y corbata que usa en contadas ocasiones, Gioja no se separó ni un instante de la presidenta Cristina de Kirchner. Siempre con una sonrisa de oreja a oreja que sólo se desdibujó al corrérsele algunas lágrimas cuando en su discurso dijo "fantasmas como estos no deben ocurrir jamás".
El día del gobernador empezó temprano. Se reunió con los funcionarios que llegaron acompañando a la presidenta y también con todos los intendentes de la provincia. A esa altura el estado de ánimo de Gioja mostraba la misma euforia que ya había comenzado a vivir cuando vio el Centro Cívico totalmente terminado, días atrás. "Estoy muy feliz. No puedo creer que haya llegado este día", dijo el jueves pasado por la mañana, poco antes de ir a buscar a la presidenta a la Casa de Gobierno, donde pasó la noche. Ese encuentro, se produjo rodeado de los más íntimos ya que la prensa estuvo apostada a más de 300 metros y no pudo ingresar al recinto.
De ahí en más y hasta llegar al Centro Cívico (primero fue a Pocito), lo que dijo Gioja a la población fue poco. El único discurso que pronunció fue el del Centro Cívico. Sin embargo, bastó con mirarlo para entender que la del jueves pasado fue la fiesta popular más importante desde que es gobernador de San Juan. Y es que no sólo se trató de un desafío personal poder dar conclusión a un edificio que durante más de 3 décadas fue conocido como el monumento a la desidia. La emoción de los sanjuaninos, que no dejaron de aplaudir el video que se proyectó con la historia del Centro Cívico desde sus inicios, fue una muestra que la alegría no fue exclusividad del gobernador.
"Voy a leer unas palabras porque por ahí el corazón puede traicionar la lengua y se termina diciendo otra cosa", dijo Gioja, quien no acostumbra a leer sus discursos, menos en un acto de inauguración de una obra pública. Pero antes de leer el discurso, improvisó algunas palabras de agradecimiento hacia la presidenta y a su marido Néstor Kirchner.
Lo que hizo fue realizar una reseña histórica sobre el edificio emblemático. "La historia que hoy culmina con esta obra, comienza el 15 de enero de 1944".
De ahí en más el gobernador habló sobre cómo San Juan se levantó de las cenizas. La gente lo interrumpió en varias oportunidades. Pero cuando más lo aclamó fue cuando dijo que el Centro Cívico "les pertenecía" y que "los sanjuaninos son los únicos y legítimos dueños".
También le contó a la presidenta cuáles eran las reparticiones que están funcionando en el Centro Cívico. "El único que va a quedarse afuera es el gobernador y su equipo. Es por una cuestión histórica. Allá (refiriéndose a la actual Casa de Gobierno), pasó parte de la historia de la provincia y quiero seguir ahí para que siga pasando".
