Con el más largo de los discursos de apertura de ciclos legislativos de la era K, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner arrancó formalmente ayer el periodo de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa del Congreso.
Interrumpido en numerosas ocasiones por aplausos y cánticos de apoyo de militantes ubicados en los palcos del recinto de sesiones de la Cámara de Diputados, la Presidenta inició cerca de las 12 del mediodía su discurso de apertura con el que se inauguró el 130 período de sesiones ordinarias en una emotiva sesión que se extendió por más de tres horas hasta las 15.15.
Ante diputados y senadores, la primera mandataria recordó en más de una oportunidad a Néstor Kirchner e instó a la oposición a acompañar al gobierno ante las Naciones Unidas en el reclamo por Malvinas, en los que fueron los momentos más sensibles del discurso.
Al llegar al recinto, la Presidenta -que lucía un vestido negro- fue recibida en medio de fuertes aplausos y una lluvia de papelitos que arrojaron los militantes. Antes del inicio del discurso, se realizó un minuto de silencio para recordar a las víctimas del accidente ferroviario de hace una semana, en la estación de Once.
El discurso de la Presidenta fue el más largo de los cinco en los que inauguró las sesiones del Congreso, con una extensión de tres horas y diecisiete minutos, matizados por más de un centenar de aplausos. Su segundo discurso más largo en una apertura de sesiones fue el de 2011, que duró 1 hora y 40 minutos.
Sin evitar las lágrimas a la hora de evocar a su fallecido esposo y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner, la Presidenta dijo que no le van ‘a temblar‘ las manos ‘para tomar las decisiones que correspondan‘ con la concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA), que fue intervenida tras la tragedia ferroviaria en Once.
