Hasta ahora, afortunadamente, San Juan no tiene casos de enfermos de dengue, ya sea por contagio en zonas endémicas, o por la presencia del mosquito aedes aegypti, el peligroso transmisor del virus que puede causar la muerte.

Este estado de inmunidad no quiere decir que nuestra provincia esté ajena a la emergencia sanitaria del país -todavía no declarada-, ya que la patología tiene sus víctimas en Mendoza, La Rioja y en San Luis, donde ayer se confirmaron los tres primeros casos de dengue, por contagio de personas que viajaron a localidades del Norte. Más preocupante todavía porque en San Luis y Mendoza existe el mosquito trasmisor, aunque hasta ahora no se ha detectado infectados, según el Ministerio de Salud puntano.

Este panorama sanitario impone la necesidad urgente de implementar en San Juan una campaña esclarecedora y preventiva del dengue, cuyo primer paso se da hoy con la difusión de consejos prácticos para enfrentar la propagación de la enfermedad. La publicación, que acompaña a esta edición, también será distribuida en todas las escuelas, el ámbito ideal para que los chicos adviertan a sus mayores acerca de los resguardos preventivos a seguir.

Todos los recursos para asistir a la medicina preventiva, no solo salvan vidas, evitando largos y penosos tratamientos, sino ahorran enormes costos hospitalarios. De la misma manera que se controló al mal de Chagas, persiguiendo al peligroso vector, la vinchuca, y mejorando las condiciones higiénicas del hogar, se debe actuar ahora contra el dengue. Es que enfrentamos un riesgo potencial cierto: el cambio climático trajo aparejado un desplazamiento de la zona donde vive el mosquito. Incluso se lo puede encontrar en La Pampa, según los responsables de la vigilancia epidemiológica de esa provincia.

Por ello es lamentable que Gobierno nacional haya frustrado el tratamiento de la ley de emergencia nacional por el dengue, consensuada por todas las bancadas del Senado de la Nación, sobre un borrador del propio Ministerio de Salud. Influencias políticas, hizo abortar esta norma vital para la campaña nacional contra el mal, no obstante existir más de 50.000 enfermos, en las cifras de los médicos aunque, como en las estadísticas del Indec, el Gobierno las relativice para evitar costos políticos.