La capital chilena es una gran ciudad. Con casi 8 millones de habitantes es la tercera ciudad (detrás de la argentina Buenos Aires y de la uruguaya Montevideo) con la mejor calidad de vida. Progresista y con bellos paisajes urbanos es una mezcla de edificios antiguos con otros modernísimos y gigantes. Para que los sanjuaninos tengan una idea de su forma de vida, es casi idéntico a Capital Federal. Al menos en la parte Metropolitana, que es la capital donde se mueven los intereses, las especulaciones y todo lo que se pueda imaginar.
La gente anda a mil. Se mueven mucho en colectivos pero es tanto el tráfico vehicular que muchos hacen habitual su traslado en los subterráneos (el Metro, como le dicen). Como en Buenos Aires, abajo es otra ciudad. Pero indudablemente en el exterior está lo mejor.
En la zona donde están parando los equipos sanjuaninos (Providencia) está plagada de estudiantes. Cerca de Plaza Italia, donde el ritmo es frenético, están las Universidades, destacándose dentro de ellas la llamada San Sebastián, que incluye facultades como la de Derecho, Administración y otras. Su edificio es enorme. E inclusive lo están ampliando para atrás con grandes grúas.
Pero el contraste se da justamente a su lado, donde está la capilla San Sebastián, de construcción de otra época. Visitada por pocos es una vista maravillosa. A su frente está un parque y detrás atraviesa el río. Los alrededores son un mar de traslado. De vehículos y de gente caminando.
Y ese ritmo no disminuye por la noche, ya que desde la Universidad hasta el cerro donde está el Cristo hay unas 10 cuadras y en todas ellas hay restaurantes, pubs y discotecas. Providencia es sólo un costado de la gran ciudad que es Santiago. Pero por estos lados hay de todo.
