Hay muchas formas de alimentarse. En este proceso el papel fundamental lo tienen las comidas, por lo que hacer una revisión en sus diversos tipos nos dará una pauta de con qué se nutre nuestro organismo. Mantener una buena salud es de alguna manera prevenir cáncer, bajar de peso y vivir mejor y aprender a gustar de la vida. Los estudios revelan que para mantener el peso, conservar la salud y cuidar los órganos vitales, uno de los principales alimentos lo constituyen los mariscos y pescados frescos, vegetales, carbohidratos buenos y aceite de oliva.
Entre los componentes que favorecen el gusto en las comidas encontramos el tomate, el aceite de fruto de olivas, el ajo, el orégano y el perejil, estos, pueden proteger a la persona de diferentes tipos de cáncer. Un medio vaso de salsa a base de tomate tiene más de 20 miligramos de un agente que combate el cáncer, el ajo es una buena fuente de vitamina A y C, y el aceite de oliva ayuda a combatir el colesterol alto y los problemas cardiacos. También se ha demostrado que el jengibre ayuda a prevenir el Alzheimer.
Si bien es cierto que una buena cocina requiere tiempo, entonces, para planificar el menú, para ir a comprar y poder elegir los alimentos de mejor calidad y tener tranquilidad para poder concretarla con dedicación y esmero, es necesario nada más que ordenarse y disponer de un horario para efectuar las compras y poner mano a la obra. Obviamente que el tiempo se reduce en beneficio del que prepara la comida cuando con un importante cúmulo de experiencia quien prepara las viandas ha tenido la suficiente práctica para interpretar la importancia que tiene el ingerir alimentos saludables
Las comidas sanas por excelencia se basan en verduras, legumbres y hortalizas, en arroz, algas, pescado, soja y sus productos derivados. Además se suele cocinar al vapor, a la plancha, hervida o sencillamente cruda, por tanto, los platos no son para nada de contenido graso. La dieta mediterránea tiene uno de los más altos calificativos ya que se ha observado que es una dieta equilibrada. Se valora mucho el aceite de oliva virgen, cuyo ácido oleico aumenta el colesterol "’bueno” (HDL), ya que recoge el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado donde éste es eliminado.
Entre los componentes a consumir en ella encontramos: -Frutas y verduras en abundante cantidad -Alimentos frescos mínimamente procesados -Aceite de oliva como principal fuente de grasa -Cereales (preferiblemente integrales) principalmente pan y pastas, a diario -Legumbres, semillas, nueces y otros frutos secos, a diario -Productos lácteos, fermentados como yogurt y leche -Pescado y aves en mayor proporción, pero también carnes rojas.
Las dietas en base a las comidas señaladas se componen de alimentos con capacidad para disminuir el riesgo de padecer patologías crónicas como hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad, gastritis, úlceras, diabetes y hasta ciertos tipos de cáncer. Además el consumo habitual de té verde, algas, soja y sus derivados son fuente de antioxidantes, vitaminas y minerales.
El estudio de la nutrición a nivel científico es relativamente reciente (especialmente de los últimos dos siglos) pero, evidentemente, el ser humano ha tenido que alimentarse desde el inicio de los tiempos, cuando no existía la ciencia como ahora, así, los seres humanos aprendieron a través de la experiencia sobre los alimentos: lo que aportaban, los daños que causaban, cómo influía el modo de prepararlos, y cómo debían consumirse.
Hay otros factores que pueden influir en los efectos que los alimentos producen en nosotros, y que pueden variar en función del clima, la naturaleza y el metabolismo de cada uno. Incluso, en la actualidad, se está estudiando cómo interactúan genética y nutricionalmente.
No sólo se trata de alimentos sino también de ambientes que propician estar sanos, por ejemplo los baños en agua de mar para la piel son ideales por el contenido importante en sales y yodo. Los ambientes de calor hacen eliminar las toxinas y los ambientes frescos favorecen las vías respiratorias. Ni hablar de los beneficios de una buena hidratación por el agua.
Si pensamos en una cocina tradicional sana, rápidamente vienen a nuestra mente conceptos como: lo natural, lo saludable sin aditivos ni conservantes. En conclusión verdaderamente, ¿nos detenemos y pensamos en nuestra salud?
(*) Autor de la Disciplina Artística Integrada. Filósofo, pedagogo, escritor.
