Estados Unidos.- Competencias de hula hoop, cursos sobre cómo hacer trenzas para el cabello o carreras llevando un huevo sobre una cucha son algunas de las actividades obligatorias que tienen que realizar los empleados de algunas empresas de Estados Unidos.

La participación en la ‘diversión obligatoria’, como se llama a esas actividades en las oficinas, es altamente promovida entre los empleados de las compañías. El tema es que, aún cuando no tenga mucho que ver con el trabajo o algunos no lo encuentren divertido, todos deben realizarlas. Y si bien, a muchos empleados les cuesta acostumbrarse a estas actividades y no las ven con tanto agrado aseguran que esas actividades ayudar a formar lazos con sus compañeros y sus jefes.

Justamente, el concepto de diversión obligatoria encaja dentro de las estrategias para fortalecer el trabajo en equipo, una tendencia que viene creciendo en el mundo corporativo como forma de lograr que los empleados pasen de ser colegas anónimos a amigos dentro y fuera de la oficina.

De acuerdo con quienes promueven este esquema de trabajo, alejarse del estrés diario puede ser una buena manera de hacer que los compañeros se conozcan y se relacionen mejor.

‘Las relaciones personales son la base de los equipos, y eso requiere que cada uno aprecie a los otros como personas’, explica Marc Kaplan, director de Deloitte Consulting, firma dedicada a la transformación de procesos en las empresas y al desarrollo del talento.

En la nómina hay empresas que realizan estos juegos una vez por semana y otras que lo hacen 1 vez cada 15 días. Incluso, para hacer estas actividades más atractivas, Veronique James, de la empresa de publicidad Agencia James, en Estados Unidos, cambió la frecuencia de los eventos. En vez de uno cada dos semanas, ahora organiza uno cada dos meses.

Los 30 empleados de la agencia son informados de la fecha del encuentro con meses de antelación y se les exige la asistencia. James destina $20.000 al año para estas actividades, que han incluido saltos en paracaídas, lecciones de baile de salón y entrenamiento como trapecistas.

‘Todos tenemos problemas cotidianos con nuestros compañeros, pero esas barreras las derribamos cuando nos divertimos juntos’, dice James.

Ella también ha visto otro beneficio importante: la diversión forzada ha ayudado a la empresa con la retención de personal. Durante las horas de trabajo hay una mejor dinámica en el equipo y eso es así por los vínculos que se desarrollan entre las personas con estas experiencias. Los empleados dudan más en el momento de pensar en dejar la empresa, pues han hecho más amigos.