Algunos no estarán de acuerdo, en un principio, con la observación que pretendo efectuar pero estoy seguro que, en el fondo, admitirán que me estoy ajustando a la realidad. No hace muchos años, el dirigente vecinal y por lo consecuente la unión vecinal como entidad tenía un protagonismo tan importante que era notoria la acción del vecino, que organizado a través de estas instituciones intermedias daban un impulso y empuje, con sabor a progreso, al barrio o zona de ese accionar.

En lo urbanístico, el lo social, en lo deportivo, en la seguridad y en otros temas, en forma conjunta con su municipio o gobierno de turno, canalizaban las mejoras en su conjunto.

El dirigente vecinal, sinónimo de "vocación de servicio" y de "acción de trabajo no remunerativo", ha tenido como objetivo mejorar la calidad de vida del vecino y de su barrio, pero actualmente su función no está reconocida lo suficiente y por ende a las instituciones se las está lapidando, o sea que están muriendo lentamente.

Debo reconocer que DIARIO DE CUYO siempre estuvo atento a la labor de estas instituciones, que desde hace un tiempo a esta parte han decaído en su accionar ya sea por su propia inacción o por su falta de vinculación con los gobiernos municipales. Destaco la labor en favor de las uniones vecinales de periodistas de este diario como Víctor "Cacho" Barrera, Manolo Ramírez, Alfredo Correa y el fotógrafo Juan Carlos Salinas. También a los recordados "Paquito" Ruiz y "Tito" Rodrigo, que tanto hicieron por estas entidades ayudando a difundir quejas, reclamos y agradecimientos, para que sean escuchadas por las autoridades de turno.

Destaco especialmente la ocasión en que este medio designó a un periodista especialmente para que acompañara a los dirigentes de la Fuvec (Federación de Uniones Vecinales de la Capital) en cada una de las reuniones que dieron lugar a la formación de la Covera (Confederación de Vecinales de la República Argentina), movimiento a nivel nacional que nació en esta provincia y que tuvo una destacada presencia en el país.

En la época en que me tocó ocupar la dirección de Instituciones Intermedias, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano del gobierno de la provincia fueron numerosas las formas de motivar a los dirigentes vecinales con cursos y charlas, que en la actualidad no se están promoviendo.

San Juan hizo historia en el movimiento vecinal llegando a ser pionera en reconocer y jerarquizar a sus dirigentes y sus Instituciones. Hoy no se nota, no se ve, no son importantes. Es como si ya no interesan. Es mas válido un "puntero político", que personas con verdadera vocación de servicio, que son elegidos auténticamente por sus propios vecinos.

Preocupa que las autoridades hayan dejado de lado la colaboración de estas instituciones, que como comunidad organizada, benefician la gobernabilidad en pos de una mejor calidad de vida de los vecinos.

Debo reconocer que, por suerte, hay algunas vecinales que todavía subsisten y están en acción, pero son las menos.

Cuando digo "Uniones vecinales en vías e extinción" es sólo una apreciación, que estoy seguro que no tocará fondo, porque mientras exista la vocación de servicio, la necesidad barrial y el empeño por mejorar la calidad de vida, por parte de hombres y mujeres que quieren a su terruño, el vecinalismo existirá.

Debemos erradicar esa falta de interés y participación del ciudadano común, que por sentirse descreído o engañado en que la fuerza del vecino no es suficiente en esta época deja de participar en su medio, poniendo en manos de otros intereses un ámbito que le corresponde y que debe defender enérgicamente con su acción y su participación.

(*) Expresidente de Covera.