El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó ayer que “gente dentro de las FARC” ayudó a la “impecable” operación militar del viernes en la que murió Alfonso Cano, alias del jefe máximo de esa guerrilla.
“Odiseo” fue “una operación que se inició alrededor del 15 de octubre, con inteligencia de diferentes fuentes, con la colaboración de gente dentro de las FARC”, aseguró Santos en Popayán, la capital de la región en la que murió el líder. Así, “nuestras Fuerzas Armadas fueron planeando lenta, pero seguramente, lo que ayer (el viernes) ejecutaron de forma impecable”, agregó el gobernante.
Tras esta confirmación varios académicos analizaron la posibilidad de que Colombia pueda llegar a la paz o que tras esta muerte, la guerrilla se convierta en una facción criminal por la falta de un líder con visión política. En este marco, en su intervención, en la que reconoció haber llorado al conocer esta noticia, Santos reiteró que “la puerta del diálogo no está cerrada con llave”, pero insistió en que las FARC, considerado el grupo rebelde más antiguo del continente, deben dar muestras claras de paz como que “cese el terrorismo”.
Por su parte, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, explicó los pormenores del golpe más importante al grupo: “En una operación de bombardeo, en un área del departamento del Cauca (Suroeste), cayeron algunos miembros de la estructura de seguridad de Alfonso Cano”. Tras eso iniciaron un cerco en el área y “en el transcurso de la tarde, entraron en una situación de combate; y allí cayó ’Alfonso Cano’”, confirmó Pinzón.
Cano, de 63 años, pasó de ser un líder estudiantil comunista al rebelde más buscado por las Fuerzas Armadas, que lo acusaban de sembrar muerte y destrucción y no cedieron en su búsqueda hasta acabar con su vida. Su verdadero nombre era Guillermo León Sáenz Vargas, y era considerado como el intelectual más destacado de las FARC. En este marco, Juan Carlos Palou, del Centro de Ideas para la Paz que “la guerrilla está en un dilema.
Podría aceptar la derrota y hablar de paz o podría terminar como una banda criminal, lo cual sería terrible”. Además “la muerte de Cano va a generar una tensión al interior de las FARC y en la definición de su sucesor. Probablemente allí van a haber tensiones”, añadió refiriéndose al inmediato futuro del grupo rebelde, que dice luchar por imponer un sistema socialista. De acuerdo con fuentes de seguridad, Timoleón Jiménez, conocido como “Timochenko”; Iván Márquez o Milton de Jesús Toncel, alias “Joaquín Gómez” podrían llegar a reemplazar a Cano. Sin embargo, ninguno demostró en el pasado la convicción para llevar a las FARC a una negociación con el Gobierno; para ponerle fin a la confrontación de casi 5 décadas. Fuente: Efe, Télam y Reuters
