Buenos Aires, 6 de mayo.- Brasil vive en 2009 un drama climático, con graves lluvias e inundaciones que castigan los estados del Norte y del Noreste, donde el número de muertos llega a 27, y una grave sequía en el Sur, que afecta a casi 300 ciudades y deja serios perjuicios económicos.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien este miércoles sobrevoló las áreas más azotadas por las tormentas en los estados nororientales de Maranhao y Piauí, viajará en la semana próxima al estado de Río Grande do Sul, donde 174 municipios -más de un tercio del total- están en estado de emergencia, según informa la agencia alemana DPA.
Una medida idéntica ha sido dictada para otras 74 ciudades del vecino estado de Santa Catarina, que recién empieza a recuperarse de la tragedia causada por las fuertes lluvias que castigaron la región el año pasado.
En la región septentrional de la Amazonia y en el históricamente árido Noreste, las lluvias e inundaciones causaron hasta ahora 27 muertes, mientras que por lo menos casi medio millón de personas debieron abandonar sus casas.
"En el mismo país, tenemos problemas con inundaciones y sequía. Es el cambio climático que está hoy en debate", afirmó Lula da Silva, en un encuentro sostenido ayer con alcaldes de ciudades nororientales afectadas por las lluvias.
Según los meteorólogos, tanto las precipitaciones excesivas en el Norte como la escasez de lluvias en el Sur tenderán a mantenerse hasta fin de mayo, a raíz del fenómeno conocido como Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT).
"La ZCIT se forma mediante el encuentro de los vientos húmedos del Hemisferio Sur y del Hemisferio Norte, y actúa sobre el clima del Norte y Noreste de Brasil durante el verano y el otoño.
Es un fenómeno que causa lluvias intensas en esas regiones e impide que la humedad baje hacia el interior del Sur del país, lo que causa la sequía", aclaró Olivia Nunes, de la empresa Somar Meteorología.
En declaraciones al portal brasileño UOL, la experta agregó que la ZCIT coincidió este año con otro fenómeno climático común en esa época, "La Niña", que genera un enfriamiento de las aguas del océano Pacífico y un leve aumento en la temperatura de las aguas del Atlántico.
"La diferencia es que, este año, la temperatura de las aguas del Atlántico en el Noreste (brasileño) subió más que lo usual. Ello causó más evaporación y, como consecuencia, más lluvias", dijo.
