En la neurosis cardíaca o cardiopatías psicosomáticas se presentan molestias cardiovasculares que semejan los síntomas de las cardiopatías de base orgánica. Sin embargo, en aquéllas no se detectan lesiones anatómicas, o bien son de tan poco grado que no tienen relación con los molestos síntomas que preocupan al paciente. Más bien, aquí nos encontramos con un cuadro que tiene origen en un desequilibrio neurovegetativo o bien en un desarreglo psiconeurótico emocional que se expresa somáticamente a nivel de corazón, que se constituye como órgano de choque de tal desequilibrio. Las neurosis cardíacas se presentan, en la mayoría de los casos, como expresión de la neurosis de angustia a nivel de corazón. En ciertas personas, una emoción intensa, como la muerte súbita de un allegado, un sobreesfuerzo en sus ocupaciones, un trabajo estresante, serias dificultades económicas o afectivas, etc., hacen que se manifiesten molestias en el área precardíaca, como dolores, opresiones, palpitaciones, extrasístoles, juntamente con irritabilidad, estado depresivo, tristeza, temor a morir, etc.

Los síntomas y el tratamiento naturista: El paciente presenta palpitaciones (percibe los latidos cardíacos) y, además, tiene sensación de interrupción del movimiento del corazón ("el corazón se me para’, o bien, "el corazón me salta y lo siento como si quisiera salir del pecho’, manifiesta en la consulta médica). A esto se suma la opresión y la constricción en el tórax, la disnea (respiración difícil), angustia, dolores y pinchazos precordiales. También suele referir frialdad de manos y pies, como asimismo sensación de opresión en la cabeza, mareo, impresión de desmayo próximo, etc.

Un cuidadoso examen médico deberá excluir una alteración orgánica en estos pacientes, lo cual pondrá de manifiesto el carácter psicosomático de los síntomas.

El tratamiento de las cardiopatías psicosomáticas es de competencia médica; para un tratamiento naturista, las líneas generales son, en primer lugar, la búsqueda de las causas del trastorno, para proceder a suprimir las mismas.

El paciente debe rectificar los malos hábitos de alimentación y de vida. Por ello hay que evitar las comidas demasiado abundantes y los gases en el vientre, que fácilmente producen molestias nerviosas en el corazón. Por ello hay que dejar de lado los alimentos flatulentos, como también las bebidas que contengan ácido carbónico (llamadas gaseosas). Eliminar el café, el mate y el té, como también el tabaco.

Hay que tratar los males físicos que coexisten, como el estreñimiento, etc. Hacer cura de repaso con relajación física y mental, como también evitar los disgustos y preocupaciones.

Favorecerá la curación el tener una ocupación que le guste al paciente, una temporada de descanso en el campo o hacer paseos. Beber infusiones sedantes (tilo, azahar, pasionaria o melisa). Ejercicios físicos en forma de caminatas al aire libre, baile libre con música apropiada, paseos en bicicleta y deportes sanos no competitivos. Tener un descanso adecuado después de las comidas y los fines de semana.

Hidroterapia, como baños fríos de antebrazos, fricción general fría, y otras aplicaciones que deberán ser indicadas por el médico naturista. Tomar baños de sol (si no hay contraindicación para ello) y hacer gimnasia respiratoria con ejercicios de respiración consciente, de preferencia al aire libre.

Hay que tranquilizar al paciente mediante una conversación aclaratoria que lo convenza de que no es un "cardiópata’ (un enfermo del corazón), y de que su padecimiento es innocuo. A veces con esto basta. En otros casos hay que recurrir a la psicoterapia para obtener la curación definitiva. Pero en todos los casos es imprescindible que el paciente esté dispuesto a llevar adelante el tratamiento de su afección, la cual, a pesar de su inocuidad momentánea, puede hacer que el corazón termine por enfermar.