Ante los nocivos efectos de este fenómeno natural imprevisto, el presidente de la Cámara de Turismo de Ushuaia declaró que esa ciudad tiene "ocupación cero” en hoteles y que la situación es alarmante a raíz de la cancelación de vuelos. En términos económicos lo que está en juego para casi 6.000 productores patagónicos, que afectaron hasta ahora a 1,5 millones de ovejas durante las dos semanas desde que ha entrado en actividad el volcán.
Se estima que con el correr de los días, en Chubut, Río Negro y Neuquén, podría haber una mortandad masiva de ganado, que no puede alimentarse normalmente, ya que las pasturas están tapadas de gruesas capas de ceniza. Esa cifra surge de calcular el valor promedio de una oveja y de la lana que produce. El precio promedio de un ovino ronda los 300 pesos. Si a este valor se lo multiplica por la cantidad del rodeo afectado por las cenizas, la pérdida física de los animales podría representar 450 millones de pesos. Además, como cada oveja produce en lana el equivalente a unos 120 pesos, si a esto se lo multiplica por el ganado en riesgo, la cuenta alcanza a 180 millones de pesos. De este modo se llega a los 630 millones de pesos totales que se estima que podría perder el sector como consecuencia de este inesperado fenómeno.
La Comisión Nacional de Emergencia Agropecuaria declaró la emergencia por un año en las provincias patagónicas antes mencionadas. Pero, cuando las cenizas dejen de caer, tal vez desaparezca la noticia por más que el daño siga vigente. Y aunque se proclame desde las tribunas políticas la importancia de ser un país federal, en los hechos no se dan muestras de serlo efectivamente. La provincia de Buenos Aires, donde se concentra la riqueza y el desarrollo del campo, siempre es mirada con preferencia respecto al resto del país. Hay múltiples proyectos que le cambiarían el perfil productivo, por ejemplo, al Norte argentino, como la producción de biocombustibles a escala sobre la base de cultivos de climas desérticos, que continúan viviendo a la espera de señales y estímulos adecuados.
Actualmente la demanda de los países en desarrollo, que está provocando un cambio de civilización, a diferencia de lo que ocurrió a principios de siglo pasado, debería involucrar la producción de todas las regiones de nuestro país y no sólo la Pampa húmeda. La aspiración de llegar a ser un país federal debe dejar de ser una utopía si se desea ser un país en grande sin regiones de segunda.
