Como en los ’80 fueron las FM; en los ’90, los remises y maxi kioscos; y a principios del 2000, los locutorios y cybers; ahora los lavaderos de autos se convirtieron en el nuevo rebusque para gente desempleada o que quiere aumentar sus ingresos. El fundamento: se trata de un negocio de fácil montaje, que no requiere de grandes inversiones para desarrollarse y que puede resultar muy redituable. De un tiempo a esta parte creció la cantidad de estos locales donde se lavan desde autos último modelo hasta motos.

Una hidrolavadora, un tacho, una aspiradora, un par de cepillos y baldes, una franela y un operario, son suficientes para poner en marcha un lavadero de autos. Y esta precariedad de recursos es la condición que convirtió al rubro en una alternativa laboral para hacer frente a la crisis.

Marcelo Roldán, se quedó sin trabajo el año pasado. Tenía ahorrado 25.000 pesos que decidió invertir en algún ’negocito’. Luego de hacer algunas averiguaciones en cuanto a costos y demanda, eligió abrir un lavadero de autos. ’El dinero me alcanzó para comprarme lo básico, una hidrolavadora, un compresor y una aspiradora. Gracias a Dios, me está yendo bien. Gano para sobrevivir’, dijo el joven.

La imposibilidad de insertarse en el mercado laboral por falta de estudio, es lo que llevó a Jorge González, de 25 años, a abrir un negocio de este tipo. Empezó a lavar autos él solo de lunes a sábado, de 9 a 20. Al poco tiempo tuvo que contratar un ayudante permanente de lunes a viernes para poder atender a todos los clientes. Ahora, además, tiene uno extra para los sábados, día en que llegan a lavar hasta 30 vehículos. ’Lo bueno de este negocio no sólo es que ganás lo suficiente para vivir, sino que también te da la posibilidad de darle trabajo a otras personas. El sábado es el día que más se mueve. Cobramos 50 pesos por lavado, y llegamos a recaudar unos 1.500, dijo Jorge’.

La competencia es uno de los principales contratiempos de esta actividad, según dijeron quienes la desarrollan. Competencia que creció en los últimos dos años.

Si bien no hay datos específicos que grafiquen fielmente este crecimiento en cuanto a porcentaje, hay datos informales que sirven para demostrarlo.

En el barrio San Ricardo, en Rawson, no había ningún lavadero hasta fin de año pasado. Hoy, hay 3 y en la misma cuadra.

Alejandro Fernández, del área de Comercio de la Municipalidad de Rawson, dijo que entre el 2013 y lo que del 2014, se inscribieron en el municipio 30 lavaderos de autos nuevos, que se suman a los 80 que habían registrados. Agregó que seguramente este crecimiento es mayor, ya que muchos de estos negocios comienzan a trabajar sin la habilitación correspondiente.

Por su parte, Eduardo Ligoule, de Hidrotécnica, dijo que la venta de máquinas hidrolavadoras para los lavaderos de autos creció en un 30%, en los dos últimos años. ’El crecimiento de venta fue paralelo al auge de la minería. Es que, se abrieron varios lavaderos para brindarle el servicio a las empresas mineras. Todos los días hubo gente que nos consultaba por el precio de las hidro, las aspiradoras y los compresores. Y nosotros le armábamos un combo de las tres máquinas a unos 20.000 pesos’, dijo el comerciante.

El clima es otro obstáculo para esta actividad. Es por eso que los propietarios de estos locales viven rezando para que no llueva o corra viento. Por las lluvias de febrero pasado, estuvieron 10 días sin recibir ni a un solo cliente.