Un moretón grande en el ojo izquierdo, dos hematomas más pequeños en el otro ojo, un corte en el pómulo izquierdo, otra marca negra en el maxilar de ese costado y otro machucón en su mano derecha. Esas fueron las marcas que le quedaron a una anciana insulino dependiente, tras ser ferozmente golpeada ayer en la mañana por un delincuente en su casa del barrio Parque de Mayo, en Desamparados, Capital.

El malviviente sorprendió por la espalda a su víctima, la tiró al piso y la mujer dio con su cara en el suelo. Lejos de terminar su embestida, el delincuente le dio varias trompadas en la cara a la anciana. Tras el salvaje ataque, el sujeto ingresó a la casa, sustrajo un aparato que sirve para medir la azúcar en sangre y huyó con un cómplice en moto, relató Lidia Plaza, la víctima.

El violento robo ocurrió alrededor de las 7.15 en la casa que habita Plaza con su familia en calle Pedro Cortínez, cerca de Ramón y Cajal. Y según la mujer ‘todo esto fue por culpa de OSSE. Es que hace unos días me hicieron una multa por regar en el horario prohibido (de 9 a 21) y por eso salí a esta hora para evitar que me multen de nuevo’.

Plaza dejó la manguera en la vereda e ingresó a la vivienda donde se encontraba uno de sus nietos de 4 años. Cuando salió nuevamente vio que un joven ‘bien vestido’ estaba tomando agua de la manguera. ‘Apenas lo vi me dio mala espina’, señaló la víctima.

En ese momento, la anciana dio media vuelta en la mitad de su garaje y enfiló hacia adentro, pero no pasó del intento. El joven corrió hacia hacia donde estaba Plaza, la tomó de un hombro y la tiró al piso. ‘Di con toda la cara en el suelo y alcancé a darme vuelta. Ahí me empezó a pegar piñas con una tremenda saña y comencé a gritar; no me quedé callada. Parece que eso lo asustó y se metió a la casa’, señaló la mujer.

Mientras la víctima seguía gritando por ayuda, el agresor ingresó a la vivienda y sólo alcanzó a robar un medidor de glucemia que usa diariamente Plaza para saber de los niveles de azúcar en su sangre. Después salió a la calle y un cómplice en moto se acercó hasta la puerta a recogerlo.

‘En el barrio son comunes los arrebatos y cuando vaya a OSSE a pagar la multa, les voy a mostrar como me quedó la cara por hacerles caso’, dijo Plaza.