La violencia del martes pasado en el Hilario Sánchez a San Martín no le saldrá para nada barata. La dirigencia del club realizó un balance exhaustivo de los daños en la cabecera norte del estadio y los mismos ascienden a 40.000 pesos por lo que la barbarie de algunos violentos le demandará un gasto considerable al club. Lo bueno está relacionado con que en el plano deportivo no sufriría ninguna sanción más allá de alguna multa económica o tener que jugar el último encuentro como local, ante Ferro, sólo con la presencia de socios. Otra alternativa en este aspecto es disputar el choque ante el Tren del Oeste a puertas cerradas.

El foco de los daños de los violentos se centró en tres lugares: alambrado, baños y torre de iluminación, todos en la cabecera Norte. En el alambrado olímpico todavía ayer se podía observar cómo habían sido destruidos tres de los dieciséis paños inferiores en los que está dividido el mismo. Fue por ese lugar donde los hinchas trataron de ingresar al césped en el choque ante la Lepra y que motivó la posterior suspensión. Otro punto importante de las roturas está en la torre de iluminación noreste. La misma fue incendiada en pleno descontrol y pese a que un empleado del club la trató de apagar lo más rápido posible (incluso fue agredido por algunos hinchas), la misma tiene serios daños. Los cables de su instalación deberán ser cambiados de manera total y es por eso que el costo de las reparaciones se eleva. Por último, en el sector de los baños masculinos de la popular también los violentos mostraron su furia. Fue desde ese lugar desde donde sacaron distintos ladrillos para agredir a la policía o para lanzarlos a la cancha. En los próximos días se harán las reparaciones en los diversos sectores.

Por el lado de lo deportivo, ayer fue el turno de la declaración en la AFA del árbitro del partido, Alejandro Castro. Ahora será el tiempo del descargo del Verdinegro, aunque el club ya elevó una nota al organismo máximo en nuestro país pidiendo disculpas por los hechos y solicitando que se le dé finalmente el partido ganado a los mendocinos, sin jugar los 16′ que restaban del clásico en que se imponía la Lepra 3-1 y que fue la última chance para que San Martín se prendiera buscando el ascenso a Primera.