En el estadio se cruzaron historias de vidas de ciudadanos bolivianos y sus descendientes que, por unas horas, se sintieron como en Bolivia. Una de ellas fue la de Emma Lucas Mendoza, pasó la mitad de su vida en su Oruro natal -ahí donde nació Evo- y la otra parte en Argentina. Orgullosa, mostraba su distintivo como miembro del MAS (Movimiento Al Socialismo), el partido de su presidente. Es empleada doméstica en Mendoza y tiene una hija y hasta una nieta argentina.

"Evo es un ejemplo para todos los bolivianos. Viene de una familia pobre y pudo hacer lo que nadie hizo en nuestro país. Hoy, el campo tiene luz y agua potable, cuando antes no teníamos nada. El mismo defiende los recursos naturales. Bajó el analfabetismo, puso el Bono Sol y el plan Juancito Pinto, que es una ayuda para todos mis compatriotas", dijo la mujer, reconociendo los avances logrados por el presidente boliviano.

Otros de los que estuvo ahí fue Walter Rodríguez, quien es sanjuanino, pero hijo de bolivianos. Recordó que sus padres vinieron en la década del 50′ a Argentina y formaron su familia, hoy una de las más conocidas en Rivadavia por la fabricación de ladrillos. "Fue muy importante el acto. Es la primera vez que nuestra colectividad puede ver a un presidente de Bolivia en San Juan. Mi padre se emocionó mucho, todo estuvo muy bueno", aseguró.

Edwin Pérez vino desde Guaymallén con un grupo de residentes bolivianos. Es de Cochabamba, pero desde que tiene un año vive en Mendoza y actualmente es comerciante. El explicó ese sentimiento compartido: "Uno puede estar en cualquier lugar, pero la raíz no se pierde. Todavía no me nacionalizo. Quiero a Argentina, pero amo a Bolivia". A su modo, cada uno reflejaba su pasado y su presente, que ayer se volvieron a fundir en un acto propio de los bolivianos.