El fuego se inició y destruyó por completo la Zanella 110 cc de Brian Zalazar (15), comprada en abril pasado con el trabajo en la cosecha de uvas junto a su mamá Olga. Se propagó luego y dañó por completo a la Sumo 110 cc que su padre jornalero, Víctor Zalazar (59) usa para ir a trabajar y aún no termina de pagar. Y ya quemaba el asiento y el tablero de la Mondial 110 cc de su yerno, Guillermo Rodríguez, cuando el mismo Víctor se levantó, a las 3.30 de ayer, preocupado por ese olor a humo y plástico quemado. Pensaba en un posible cortocircuito que podía afectar a uno de los 5 hijos de Rodríguez, un bebé de 1 año y 11 meses, que desde su nacimiento sufre graves problemas pulmonares y vive conectado a un tubo de oxígeno. Pronto descubrió que el problema no estaba dentro de su casa sino afuera: al salir al fondo, se topó con las llamas que habían destruido la ropa que dejó el día anterior su esposa para lavar, su moto, la de su hijo y avanzaba sobre la de su yerno. Agradecido de tener un gran tacho con agua, el incendio pronto fue combatido por los mismos familiares del asentamiento Pedro Echagüe, Santa Lucía, pero quedaron preocupados, sobre todo a Rodríguez, que la compró a un compañero y ayer descubrió que es hurtada, y la usa para trabajar o partir a mil al hospital cuando hay problemas con su bebé.

“Creemos que esto lo hicieron unos muchachos de por acá que creen que mi hijo los batió con la Policía y eso no fue así”, dijo Zalazar.