El pasado 9 de agosto cumplió dos años en España. Adolescente, aún, Raúl Guardia (hijo), para el ambiente del tenis, simplemente Ruli, se fue tras el sueño de jugar profesionalmente al tenis. La academia Guardarrama, de Madrid, cobijó a ese chiquilín rubio de 15 años que en varios de estos 730 días sintió el peso del desarraigo. Algunas lágrimas derramadas en silencio y las comunicaciones telefónicas y por Internet con sus padres sirvieron para fortalecerlo. Tanto esfuerzo comenzó a dar sus frutos cuando logró sus primeros puntos ATP en dobles y tuvieron su -hasta ahora- máximo pico de rendimiento el pasado domingo cuando ganó el torneo internacional de Alpedrete, donde derrotó a jugadores que transitan por torneos Futures y Challengers del circuito internacional.

"Estoy muy contento porque paso a paso voy cumpliendo mis objetivos", contó el pibe que es entrenado por Paco Mesa. "Tuve que ser muy duro conmigo mismo", afirmó el joven jugador. "Aprendí a valorar cosas que antes no tenía en cuenta. Me costó adaptarme, pero aprendí a creer que lo que emprendí era lo que yo quería", agregó.

Debió adaptarse a jugar en superficies duras, no lo ayudaban los resultados (-"no podía darme el lujo de fracasar"-) hasta que fueron pasando los torneos y empezó a sentirse más seguro en su juego.

El año pasado jugó la qualy del Challenger de Espinal, torneo que ganó Del Potro hace cinco años. "Cómo no tenía ranking argentino me costaba entrar en los Futures, debía jugar pre-qualy", señaló.

Este año comenzó a jugar más torneos absolutos del calendario español y una etapa de 3 Futures en Bulgaria, donde hizo semi en dobles con Federico Zeballos consiguiendo sus primeros puntos, que le sirvieron para aparecer en el puesto 1360 dentro del ranking de dobles. De ahí a su primera victoria individual, todo se hizo más sencillo.